viernes, 5 de junio de 2015

Rollerball, un deporte bárbaro para el futuro distópico.

De nuevo debo empezar a escribir un artículo pidiendo perdón por haber dejado abandonado este blog durante una temporada bastante larga. Las excusas de siempre, ya saben: he estado muy liado con otros asuntos, y además no me he sentido demasiado inspirado para escribir algo sobre cultura pop durante ese tiempo, etc. Bien, basta de excusas, creo que ha llegado el momento de revivir este blog, y para ello, que mejor que hacerlo con todo un clásico distópico: Rollerball

Que comience la masacre... esto, el partido.

Rollerball (1975)  es una de esas obras de la década de los 70 que, en cierta manera, anticipan la llegada del cyberpunk en la década siguiente. Buena parte de los elementos ya están ahí: el poder omnímodo de las megacorporaciones, la tecnología como herramienta opresiva, la sensación de indefensión del individuo ante la manipulación de estas fuerzas... pero falta aún ese marco narrativo opresivo que reuna a todos estos elementos de forma coherente, y sobre todo, le falta la estética oscura y claustrofóbica, y al mismo tiempo devota de la tecnología. Pero aunque no sea cyberpunk, la idea que transmite es muy parecida. La película, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por James Caan, nos muestra un mundo futuro tiránico, idiotizado por un espectáculo brutal, el deporte del rollerball.

jueves, 21 de agosto de 2014

Quieres reirte del ébola? Aquí está Osmosis Jones

Tengo un especial cariño por las películas malditas. Esos clásicos de gran presupuesto que en su día fueron incomprendidos por el gran público y se estrellaron en taquilla. Si encima contienen grandes cantidades de humor escatológico, y mezclan sin demasiado acierto la acción real con los dibujos animados, tenemos una excelente elección para una tarde de pereza dominguera. Y si además hacen coña de enfermedades contagiosas mortíferas, en estos tiempos de paranoia y epidemias exóticas, la cosa ya roza la perfección. Así que, si  tienen ganas de reírse un rato del ébola, y los chistes sobre secreciones corporales no les hacen perder el apetito, preparense un buen cartucho de palomitas de maiz y disfruten de las aventuras del héroe en miniatura más disparatado de la historia del cine: Osmosis Jones.

Diez milésimas de milímetro de tipo duro.

Básicamente, Osmosis Jones, pelicula de la Warner dirigida por los hermanos Farrelly en 2001, es una parodia de las buddy movies policíacas. En las escenas de animación, el interior del cuerpo del protagonista de la acción real es presentado como una ciudad en decadencia, dirigida por políticos mediocres y corruptos, en la que el protagonista animado, un glóbulo blanco, aparece como la parodia del clásico policía expeditivo y poco respetuoso con las normas, pero carismático y con un punto cómico, que tiene a un medicamento antigripal como el tambien clásico compañero de mente cuadriculada siempre aferrado al reglamento. Ambos deberán resolver un caso (una enfermedad del protagonista de la acción real) que resulta ser más complicado de lo en principio previsto.

jueves, 7 de agosto de 2014

El amo del calabozo

De nuevo llevaba tiempo sin escribir por aquí. Había escrito algún par de artículos sobre temas políticos para Planeta Caspa, pero no había encontrado nada que me llamara la atención en el tema de cultura popular lo suficiente como para escribir sobre ello. Pero hace unos días cayó en mis manos una película tan alucinantemente mala que bien merece una reseña. Se trata de El amo del calabozo (Ragewar / The Dungeonmaster), del año 1984. Un encantador pastiche ochentero que pretende mezclar el cine de espada y brujería con las computadoras, con resultados encantadoramente cutres.

Cuando pones una película y en los créditos del comienzo ves aparecer los nombres de hasta siete directores, te das cuenta de que la cosa promete. Los perpetradores del engendro son, por orden, Dave Allen, Charles Band, John Carl Buechler, Steven Ford, Peter Manoogian, Ted Nicolaou, y Rosemarie Turko. Realmente no hay mucho que decir de prácticamente ninguno de ellos. John Carl Buechler fue el responsable de la séptima entrega de la saga de terror Viernes 13, y de Steven Ford prácticamente lo único remarcable a comentar es que es hijo del ex-presidente Gerald Ford. De todos ellos, quizá el único que merece un enlace a la Wikipedia para profundizar en su figura es Dave Allen, considerado una de las leyendas del stop-motion. La película se presenta en el formato de historia compuesta de varios episodios distintos, y cada uno de los directores se encarga de dirigir uno de ellos, consiguiendo al ponerlos en conjunto un resultado más que irregular.

viernes, 4 de abril de 2014

El cortador de cesped.

A principios de los 90 el cyberpunk ya llevaba casi una década haciéndonos mirar con desconfianza a esa tecnología que, mientras tanto, no paraba de multiplicarse y evolucionar a nuestro alrededor, como si quisiera confirmar las inquietantes profecías de la ciencia ficción. Términos esotéricos, como "inteligencia artificial" o "realidad virtual" comenzaban a pasar del mundo de la fantasía a la vida real. Está última tecnología, que había empezado a desarrollarse a mediados de los 80, poco a poco comenzaba a estar disponible para el gran público. Recuerdo en aquella época un salón de videojuegos, en la céntrica Rambla de Barcelona, que instaló una de las primeras máquinas recreativas basadas en esta tecnología. Imagino que, para servir de reclamo, los propietarios del salón colocaron el equipo de forma que el jugador, equipado con los hoy ya archiconocidos casco y guantes, quedaba situado frente a un ventanal a la vista de los miles de transeúntes que paseaban por la turística arteria, a los cuales el jugador, absorto en su partida, parecía querer disparar con un arma imaginaria desde su posición de francotirador, estampa ciertamente estrafalaria que provocaba la risión de los viandantes, pero que ilustra el hecho de que una tecnología de laboratorio comenzaba a estar disponible para el gran público. En 1992, supuéstamente basada en una historia corta de Stephen King (pero tan remótamente que King demandó a la productora por usar fraudulentamente su nombre) dirigida por Brett Leonard y con Pierce Brosnan de protagonista, se estrena la primera  y seguramente también la mas emblemática de las películas inspiradas por esta nueva tecnología: El cortador de césped (The Lawnmower Man).


lunes, 27 de enero de 2014

Nick Furia, agente de SHIELD.

Los fans de las series de superhéroes de la editora Marvel sin duda estarán familiarizados con este personaje, uno de los secundarios de lujo de las diversas franquicias de la casa. El Coronel Furia (traducción literal al castellano del apellido Fury del personaje en su edición original) aparece como el líder de una agencia gubernamental de inteligencia conocida como S.H.I.E.L.D. Un sujeto cascarrabias y autoritario que, dependiendo de la historia, bien puede aparecer dando apoyo logístico al superhéroe protagonista, o bien complicándole la vida como un Gran Hermano que sospecha hasta de su propia sombra. Los aficionados mas jóvenes probablemente lo identificaran con el aspecto de Samuel L. Jackson con el que fue reinterpretado en la colección Ultimates, y que es el actor que ahora le da vida en la gran pantalla, pero el personaje original, creado en tiempos de la Guerra Fría, era un hombre blanco, como exigían los prejuicios de la época. Lo que no ha cambiado es el parche en el ojo. Pero probablemente muchos aficionados desconocerán que el personaje dispuso de cabecera propia en los 60, una serie que es considerada como una de las más influyentes en el mundo del cómic, y que marco un antes y un después en el género de superhéroes: Nick Furia, agente de SHIELD.

Una de las míticas portadas de la serie.


miércoles, 15 de enero de 2014

Sheena, reina de la jungla, la película.

Reconozcámoslo, el cine de superhéroes de los últimos años nos ha malacostumbrado. Hemos visto últimamente adaptaciones a la gran pantalla de esos personajes que forman parte de la infancia y la adolescencia de prácticamente todos nosotros muy dignas, de una gran calidad, que nos han hecho olvidar que durante muchos años el cine de superhéroes perteneció por derecho propio a la serie B. Los Batman de Christopher Nolan o Tim Burton, los X-Men de Bryan Singer o el Spiderman de Sam Raimi nos han acostumbrado a cuidadas producciones, con guiones interesantes, intérpretes solventes y espectaculares medios técnicos, y ya no recordamos tantas y tantas películas donde se notaba el cartón piedra, la capa del personaje le cubría como una manta sobre él mientras volaba, o se mantenía rígida por efecto de las varillas ocultas bajo ella, y en las peleas veías como el actor ya empezaba a caerse antes de recibir el puñetazo que debía tumbarle. En el altar de los grandes éxitos de los últimos tiempos hemos sacrificado al olvido joyas de la cutrez como la mítica versión nunca estrenada de Los Cuatro Fantásticos de Roger Corman (1994), el Capitán América de Albert Pyun (1991), la Supergirl de Jeannot Szwarc (1984) o la película que nos ocupa ahora: Sheena, reina de la jungla.


El personaje de Sheena fue creado por los legendarios autores de cómic Will Eisner y Jerry Iger para la editora Fiction House en 1938, y ya había sido adaptado a una serie de televisión en 1955, con Irish McCalla como protagonista (volvería a serlo de nuevo en 2000, interpretada por Gena Lee Nolin). A rasgos generales podríamos decir que se trata de una versión femenina de Tarzan. A principios de los 70 el productor Paul Aratow se propuso llevar al personaje a la gran pantalla. Aratow en su día había pensado en Raquel Welch para interpretar a la heroína, pero el proyecto se empantanó durante al menos diez años, hasta que finalmente la película se estrenó en 1984, dirigida por John Guillermin, y con Tanya Roberts prestando sus curvas para interpretar a la protagonista.

jueves, 2 de enero de 2014

El musical mas kitsch de la historia del cine: Xanadu.

¡Que grandes fueron los 80! Las hombreras, los estampados estridentes, los rizos, el pelo cardado y teñido de colores chillones, los calentadores de tobillos de aerobic, las Converse All Star... Esa década prodigiosa alumbró verdaderas maravillas de lo kitsch. Para muestra, un horror... esto... un botón. Quería decir para muestra, un botón.


Los puristas podrán decir que Xanadu no pertenece a los 80, pues fue estrenada en 1980, año que numerológicamente todavía pertenece a la década de los 70, pero lo cierto es que a nivel popular ese dígito suele asociarse a la década naciente. Además, uno de los protagonistas proclama durante la película que ya están en los 80, y si ellos mismos lo dicen... y es que, si hay una película que certifica el paso estético de los 70 a los 80, es esta. Cosa mas kitsch y empalagosa no he visto en la vida. Olivia Newton-John había saltado a la fama en 1978 al co-protagonizar, junto a John Travolta, el musical adolescente por excelencia de los 70, Grease, y Robert Greenwald intentó aprovechar el tirón dandole el papel protagonista en esta, cuanto menos, extravagante comedia musical.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Masters del Universo (la película).

Uno de los sellos identitarios de los 80 fue lo que podriamos llamar cine-halterofilia, las películas protagonizadas por tipos musculosos. A remolque de los éxitos cosechados por dos de los indiscutibles iconos de la década, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, muy pronto los cines se llenaron de películas donde el argumento era lo de menos, y lo realmente importante era poder mostrar a un tiarrón de musculatura bien definida corriendo sin camisa de un lado para otro, y posando para que el espectador pudiera admirar con detenimiento su físico trabajado en la sala de pesas. Naturalmente, las películas más recordadas son las protagonizadas por las dos estrellas ya citadas, pero no fueron los únicos en este género. Un secundario remarcable en esta panoplia de tipos musculosos fue el sueco Dolph Lundgren, un personaje de biografía realmente curiosa (entre otras cosas, obtuvo el título de ingeniero químico pagando sus estudios con el dinero que ganaba trabajando por las noches como portero de discoteca) que había adquirido una cierta popularidad tras interpretar al aspirante que disputaba el título mundial a Rocky en la cuarta película de la saga de boxeo protagonizada por Stallone (1985). Esto le allanó el camino para protagonizar en 1987, dirigido por Gary Goddard, una una de las películas mas psicotrónicas de la década (lo cual es decir mucho), la adaptación tardía a la gran pantalla de una exitosa serie de animación emitida entre 1983 y 1985, y basada en una franquicia de figuras de acción de la marca Mattel: Masters del Universo.

¡Dolph Lundgren tiene el poder!