miércoles, 22 de febrero de 2017

Tempus Fugit.

A veces por pura casualidad te topas con pequeñas joyas que te alegran la tarde. Como el caso de la película que hoy traigo aquí, una producción de la televisión pública catalana para la pequeña pantalla del año 2003, dirigida por Enric Folch, e interpretada por actores habituales de las teleseries de dicho canal, que juega con ingenio con las paradojas temporales para componer una comedia romántica con toques de humor absurdo, y que plantea la idea de que nada ni nadie es insignificante, y que cualquiera puede convertirse en un héroe, aunque sea a su pesar, y de la forma más absurda posible: Tempus Fugit.

Nadie está a salvo del efecto mariposa. Nadie. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Superlopez y la Caja de Pandora.

Personaje poco conocido fuera de las fronteras españolas, en parte debido a la censura que en su día impuso la poderosa editora DC Comic, propietaria del personaje de Superman parodiado en la serie, pero principalmente debido a lo poco exportable de su humor, muy centrado en la crítica de la actualidad social española, para la cual las aventuras del personaje son solo una excusa, Superlopez auna las virtudes de hacer la sátira social accesible al público juvenil, sin dejar al mismo tiempo de ser una parodia redonda del género de superheroes. Hay cierto consenso entre los aficionados que la mejor etapa del personaje creado por el historietista Jan es la comprendida entre los años 1981 y 1985. Es la etapa en la que el personaje deja de ser una simple parodia del género fantástico y comienza a introducir elementos de sátira social y urbana, pero sin todavía experimentar del todo esa preocupación por el virtuosismo técnico y el realismo en el dibujo de escenarios que, en opinión de muchos, le restará algo de frescura a la serie a partir de la segunda mitad de la década de los 80 hasta nuestros días.

Esta época dorada del personaje comprende a su vez cuatro álbumes: La semana más larga (1981), Los Cabecicubos (1983), La caja de Pandora (1984) y La gran superproducción (1985), todos ellos publicados originalmente como historias por capítulos. Del segundo de la lista, considerado casi unánimemente como la mejor historia jamás publicada del personaje, ya escribí hace tiempo un artículo en este mismo blog. Hoy hablaré de la historia que citan aquellos que se atreven a discrepar de esa opinión, la tercera de esta pequeña lista, La caja de Pandora, de 1984

Los dioses deben de estar locos...

miércoles, 4 de enero de 2017

Acción contra el futuro, una fantasía punk.

Al verdadero friki se le reconoce por su gusto por bucear en el océano de lo minoritario, para extraer de él pequeñas perlas de aquellas que solo los iniciados saben realmente apreciar. Cosas como esta.

No hay futuro. O si?

Acción Contra el Futuro de Jaime G. Muela es uno de esos descubrimientos que a uno le alegran el día. De entrada, se trata de un libro financiado mediante crowdfunding y autoeditado.Ya solo por eso, para mi tiene mucho ganado. Pero aparte de eso, si el libro en cuestión contiene una historia de fantasía urbana retorcida, una mezcla de Palahniuk, Murakami y Sid Vicious, que transpira sordidez y mala leche por todos los poros, la cosa ya es como para celebrarlo. En la mejor tradición punk, en esta novela seremos testigos del violento intento de un grupo de perdedores sin futuro de rebelarse contra el mundo que les ha dejado tirados en la cuneta.

jueves, 29 de diciembre de 2016

El blues de la reserva. Magia y rock'n'roll

Probablemente uno de los términos más prostituidos de la historia de la literatura sea el de realismo mágico. Estrictamente hablando, se trataría de aquel subgénero de la literatura fantástica en el que los elementos mágicos o sobrenaturales se integran en la historia sin acaparar el protagonismo, sino manteniéndose en un segundo plano. Como resultado, la trama acostumbra a ser bastante mundana, pero aún así, la magia forma parte fundamental de ella, aunque los personajes normalmente no le dan importancia. Es algo que forma parte de su mundo, y es el lector/espectador el que debe apreciar lo extraordinario del hecho de que, por ejemplo, el protagonista converse habitualmente con el fantasma de algún antepasado y le pida consejo sobre asuntos cotidianos.

A este subgénero fantástico pertenecen grandes clásicos de la literatura universal. Pero son precisamente esos clásicos lo que le dan al término ese aire de comodín ligeramente mercenario. Terry Pratchett decía que realismo mágico solo es una forma elegante de decir literatura fantástica. Es cierto que, mientras que el término literatura fantástica nos hace pensar de inmediato en un género juvenil y ligado al pulp, realismo mágico nos hace pensar en grandes nombres de la literatura, gente como Garcia Marquez o Borges, a los que jamás osaríamos asociar con algo tan comercial e inmaduro como el género fantástico. Una simple cuestión de prejuicios, a fin de cuentas, que no  hace que el realismo mágico deje de ser tan fantasioso como cualquier novela de la saga de Harry Potter.

Pero el realismo mágico también es objeto de prejuicios propios. El más común de ellos queda ejemplarizado en otra frase, esta vez del autor Gene Wolf: el realismo mágico es fantasía escrita en español. Básicamente se da por sentado que, con alguna honrosa excepción, se trata de un género casi exclusivamente latinoamericano. Es por ello que hoy quiero traer un ejemplo de realismo mágico escrito al norte del Río Grande. Aunque algunos me dirán, no sin algo de razón, que hago trampa. Y es que Sherman Alexie, efectivamente, es ciudadano estadounidense, pero no es un gringo, sino un indígena norteamericano. Y quizá por ello, en nuestro imaginario lo percibimos más cerca de la cultura mestiza de Latinoamérica que de la de la Norteamérica anglosajona. Esto, obviamente, no deja de ser otro prejuicio. La obra que traigo aquí, Blues de la Reserva, publicada en 1995, y ganadora en 1996 de uno de los American Book Award, narra las aventuras de un grupo de indígenas norteamericanos que deciden formar su propia banda de rock y lanzarse a la carretera en busca de la fama.


sábado, 13 de febrero de 2016

Shaolin Soccer, el fútbol hecho arte... marcial

En este blog he tratado un par de veces el tema de la comedia deportiva, pero ninguna de las películas que he reseñado tenía como inspiración el deporte seguramente más popular del planeta, el fútbol. Para llenar ese vacio traigo hoy una película francamente divertida, hecha en Hong Kong. En 2001, en vísperas de la llegada al Asia oriental de la máxima celebración futbolística mundial (la Copa del Mundo a celebrarse en Corea del Sur y Japón en 2002) Stephen Chow perpetró esta monumental ida de pinza,  un extraño híbrido entre una película de kung fu volador de las de toda la vida y la clásica comedia deportiva, protagonizada por el tópico equipo de desarrapados que acaba ganando el campeonato a base de creer es si mismos, todo ello unido por humor descerebrado del bueno, a medio camino entre National Lampoon y las fantasías animadas de la Warner: Shaolin Soccer (título original en cantonés Siu lam juk kau, 少林足球 ) .


domingo, 31 de enero de 2016

En busca del fuego, una odisea neanderthal.

Hace ya algún tiempo hable aquí del clásico de la Hammer de aventuras cavérnicolas de 1966 Hace un millon de años. Una película icónica, ciertamente, pero muy poco creíble. Por muy potentes que sean, en su faceta de mito erótico, esas imágenes de una Raquel Welch impecablemente peinada y depilada a la cera, en una imposible Edad de Piedra con dinosaurios incorporados, reconozcamos que son bastante risibles. Y sin embargo, la historia de un cavernícola expulsado de su propia tribu y obligado a vagar viviendo aventuras por el duro mundo prehistórico, que encuentra el amor en una tribu ajena más avanzada que la suya, y regresa a su antiguo hogar, trayendo bajo el brazo el progreso, para convertirse en un líder, es muy potente narrativamente. ¿No habría alguna forma de contar esta misma historia, pero de una forma mucho más realista, retratando la prehistoria con toda su épica brutalidad y sordidez, con toda la mugre y la miseria que asociamos al hecho de ser un cavernícola? En 1981, de la mano del director Jean-Jacques Annaud, por fin podemos ver la respuesta a esta pregunta en el clásico franco-canadiense En busca del fuego.



Basada en una novela homonima publicada en 1911, obra de J.H. Rosny, en realidad un pseudónimo conjunto usado por los hermanos Joseph y Séraphin  Boex, escritores belgas también conocidos como Rosny el mayor y Rosny el joven, En busca del fuego (también conocida en Latinoamérica como La Guerra del fuego, una traducción más exacta del título original La Guerre du feu) nos narra de forma espectacular la épica odisea de tres cavernícolas en busca del bien más preciado de la pehistoria: el secreto del fuego.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El Castañazo, la mejor comedia deportiva de todos los tiempos.

La comedia deportiva es ciertamente un genero complicado. Es relativamente fácil hacer una película graciosa sobre cualquier deporte. Simplemente necesitas alguna estrella de prestigio, una colección de situaciones ridículas sobre la cancha, y un final féliz donde los protagonistas acaben ganando el torneo por una combinación de suerte y carisma. Pero si quieres que esa historia además transmita algo al espectador, ya no es tan fácil. Por eso conviene reconocer adecuadamente las comedias deportivas que logran ofrecer algo más que una simple colección de trastazos y pifias espectaculares. Como es el caso de la que nos ocupa hoy.


El Castañazo (Slap Shot), también estrenada como Todo Vale en Argentina, película de 1977, dirigida por George Roy Hill y protagonizada por Paul Newman, es una sátira ácida, a ratos amarga, sobre el mundo del deporte, que se adentra en el terreno que queda más allá de los focos que iluminan a las grandes estrellas, para mostrarnos con un toque de humor el día a día de un vestuario de segunda o tercera división. Conoceremos ese mundo siguiendo las aventuras y desventuras de un grupo de perdedores enrolados en un equipo de segunda fila de hockey sobre hielo.

viernes, 5 de junio de 2015

Rollerball, un deporte bárbaro para el futuro distópico.

De nuevo debo empezar a escribir un artículo pidiendo perdón por haber dejado abandonado este blog durante una temporada bastante larga. Las excusas de siempre, ya saben: he estado muy liado con otros asuntos, y además no me he sentido demasiado inspirado para escribir algo sobre cultura pop durante ese tiempo, etc. Bien, basta de excusas, creo que ha llegado el momento de revivir este blog, y para ello, que mejor que hacerlo con todo un clásico distópico: Rollerball

Que comience la masacre... esto, el partido.

Rollerball (1975)  es una de esas obras de la década de los 70 que, en cierta manera, anticipan la llegada del cyberpunk en la década siguiente. Buena parte de los elementos ya están ahí: el poder omnímodo de las megacorporaciones, la tecnología como herramienta opresiva, la sensación de indefensión del individuo ante la manipulación de estas fuerzas... pero falta aún ese marco narrativo opresivo que reuna a todos estos elementos de forma coherente, y sobre todo, le falta la estética oscura y claustrofóbica, y al mismo tiempo devota de la tecnología. Pero aunque no sea cyberpunk, la idea que transmite es muy parecida. La película, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por James Caan, nos muestra un mundo futuro tiránico, idiotizado por un espectáculo brutal, el deporte del rollerball.