martes, 10 de diciembre de 2013

La Rebelion de Atlas, una fábula neoliberal.

“Hay dos novelas que pueden cambiar la vida de un chaval de catorce años que se dedique a devorar libros: ‘El señor de los anillos’ y ‘La rebelión de Atlas’. Una es una fantasía infantil que, normalmente, suele engendrar una obsesión enfermiza con héroes increíbles que termina degenerando en una madurez emocionalmente dañada y socialmente inválida, creando un ser incapaz de relacionarse con el mundo real. En la otra novela, por supuesto, hay orcos.”

No sabría decir si fue esta frase atribuida al Nobel de economía Paul Krugman, burlándose de la novela favorita de los entusiastas del neoliberalismo, corriente con la que no es ningún secreto que es muy crítico, o el comentario indignado de un fan a un articulo critico sobre su autora en un blog, reivindicándola como la novela que hace que todo rojo que la lea se vuelva de derechas, lo que hizo que me picara la curiosidad. Porque aunque intente que no se me vea demasiado el pelo cuando hablo de cine y literatura, no creo que sea demasiado difícil darse cuenta de que yo tiro bastante más a las izquierdas que a las derechas. Y si no se dieron cuenta, ahí en la columna de la derecha hay un enlace a otro blog que tengo para hablar de temas políticos, donde si que no me corto un pelo a la hora de dejar bien clara mi posición. El caso es que me sentí tentado, y hasta desafiado por la potencia tanto de las alabanzas de los admiradores, como de las críticas de quienes aborrecían su mensaje. Una novela que causa tanta controversia no puede ser mala, independientemente del poso ideológico que haya en el fondo, me dije. Así que, aun a riesgo de perder mi condición de pancartero contestatario si la leyenda urbana era cierta, me dispuse a leer la que dicen que es la más lograda expresión de la epopeya del individuo genial contra la masas descerebradas y el gobierno opresor: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.


La novela que te convertirá en un neoliberal fanático (o eso dicen). 

La obra de Ayn Rand no puede decirse que sea excesivamente popular fuera de los Estados Unidos. Probablemente se trate de una cuestión cultural más que otra cosa. Es uno de esos productos que, igual que los Cadillac o el fútbol americano, casan muy bien con la idiosincrasia de los norteamericanos, pero resultan extravagantes trasplantados a otro lugar. Alisa Rosembaum fue una inmigrante rusa llegada a los Estados Unidos en 1926. Su padre había perdido el pequeño negocio familiar durante los tiempos de la Revolución, acontecimiento que marcó su infancia,  y durante su etapa estudiantil había sido expulsada temporalmente de la universidad en el transcurso de una de las purgas de Stalin. No es de extrañar que albergara un profundo resentimiento contra el comunismo. Tras cambiar su nombre por el de Ayn Rand, alcanzó su propia versión del sueño americano al entrar en el negocio del cine, primero en empleos auxiliares y finalmente como guionista profesional. En su etapa hollywoodiense fue una firme defensora del macarthismo, y aparte de sus trabajos para el cine, también escribió varias novelas y obras de teatro, antes de decidir poner fin a su carrera como escritora de ficción para dedicarse a desarrollar un método filosófico de su creación al que llamo objetivismo, que viene a ser básicamente un intento de justificación intelectual para el egoísmo. Para Rand, el humanitarismo, la solidaridad y los actos caritativos eran esencialmente dañinos y debilitaban la sociedad, privándola del instinto de superación, y el egoísmo debía celebrarse como una virtud. Vamos, que la buena señora debía sufrir horrores con la programación televisiva navideña. La rebelión de Atlas, publicada en 1957, fue su ultima obra de ficción, una novela-manifiesto, similar en ese aspecto a La isla, de Huxley, que ya comente aquí hace tiempo aunque, obviamente, con una carga ideológica totalmente opuesta.


A continuación se desvelan detalle de la trama.

La acción transcurre en algún momento de un futuro cercano, tomando como referencia de presente los años 50 del siglo XX. Vemos unos Estados Unidos en declive, prácticamente el ultimo reducto capitalista en un mundo dominado por el comunismo (Rand menciona diversos paises a lo largo de la narración, ninguno de ellos perteneciente al Bloque del Este en el momento en que fue escrita, etiquetándolos a todos como "República Popular de"). Los americanos empiezan a perder su pujanza industrial por culpa de un progresivo aumento de la burocracia estatal, y un afán por adoptar políticas teóricamente igualadoras y de redistribución de la riqueza, que en realidad esconden una profunda trama de corrupción compartida entre el mundo de la política y algunos apellidos ilustres de la industria, presentados como necios perezosos que pretenden cerrar el mercado a jóvenes e inteligentes competidores con talento para los negocios, al tiempo que se presentan ante la sociedad como filántropos, defensores del bien común y de la igualdad de oportunidades.

Uno de estos apellidos es el de la familia Taggart, ligada durante generaciones a la industria ferroviaria. James Taggart es el actual cabeza de tan prestigiosa familia, y como tal, presidente de la compañía Taggart Transcontinental, una de las mas antiguas y reputadas operadoras ferroviarias del país. Es un hombre astuto que se mueve como pez en el agua en el mundo de las intrigas políticas, y que gusta de presentarse como una persona sociable y preocupada por las causas humanitarias, pero una completa nulidad en lo que al mundo del ferrocarril se refiere. En contraste, su hermana Dagny muestra un carácter frío y pragmático y un trato personal seco, pero una inteligencia brillante, y una única pasión en la vida: los trenes. Aunque su hermano sea el rostro de la empresa, desde el mas alto ejecutivo hasta el ultimo revisor todos los empleados de la compañía saben que ella es el verdadero cerebro en la sombra. Las discusiones entre los dos hermanos son constantes, sobre todo en lo que refiere al mantenimiento de las lineas. James es partidario de adquirir los raíles de recambio al proveedor tradicional de la empresa, una histórica empresa siderúrgica, propiedad de una ilustre familia con antiguos lazos de amistad con los Taggart. Dagny por su parte está harta de los incumplimientos y retrasos en la entrega del material por parte de un proveedor que confía más en el renombre y tradición de su marca que en la calidad de su producto y en el trato correcto hacia sus clientes para mantener a estos, y desea cambiar de proveedor y firmar un nuevo contrato con Rearden Steel, firma metalúrgica de reciente creación pero de gran éxito, y cuyo propietario, Hank Rearden, un brillante ingeniero, ha anunciado el inminente lanzamiento de una nueva aleación, mucho más ligera y resistente que el acero común.

Dagny finalmente consigue salirse con la suya, y rehacer el maltrecho ramal de la red que da servicio a Colorado con el novedoso metal. En el proceso también inicia un tórrido romance con su inventor, Hank Rearden. A modo de desafío hacia quienes no creen en su proyecto, bautiza la nueva linea con el nombre de John Galt, un personaje mítico protagonista de varias leyendas urbanas bastante populares, que lo asocian con extrañas desapariciones de prominentes hombres de negocios y brillantes inventores, así como con casos de sonadas bancarrotas de firmas cuyos propietarios las habían adquirido de forma deshonesta. Un nombre que se cree trae mala suerte. Pero Dagny triunfa en su proyecto, aunque pronto llegarán los problemas. Su hermano, y los poderosos intereses políticos que le apoyan, no se han alegrado demasiado de su éxito, e inician un implacable acoso contra ella. Y por si esto fuera poco, las personas que en su día más le apoyaron y contribuyeron a su proyecto empiezan a desaparecer misteriosamente dejándola cada vez mas sola, como si el misterioso John Galt de las leyendas realmente hubiese oído su desafío, y decidido aceptarlo.

Fin de la zona de peligro de spoilers.

La estatua de Atlas, en el Rockefeller Center de Nueva York. Rand había pensado titular inicialmente su novela como "La huelga", pero fue persuadida de usar el poderoso simbolismo del gigante que sostiene el mundo a sus espaldas.

Antes que nada, lo confieso, me equivocaba: La rebelión de Atlas si que es una mala novela, y mucho. Es doblemente mala además, porque podría haber sido muy buena. No una obra maestra, por supuesto, pero si una novela de misterio y acción bastante solvente. Rand plantea una enrevesada trama de suspense y acción en la que se mezclan intrigas políticas, corruptelas, traiciones, conspiraciones, lealtades encontradas, misterios y búsquedas detectivescas, triángulos o mas bien polígonos amorosos y personajes carismáticos que luchan por mantener su dignidad en medio de todo ese caos. Una compleja historia en la que piezas aparentemente sin relación entre ellas poco a poco van encajando para dibujar un cuadro general mas amplio y sorprendente que avanza hacia un final espectacular... y Rand pone todo su empeño en convertir semejante diamante en bruto en un hollinoso pedazo de carbón. ¡Y vaya si lo consigue!

La novela esta llena de pasajes prescindibles. Párrafos y párrafos de paja en los que los personajes se pierden examinando sus propias emociones en monólogos internos superfluos que no aportan nada al desarrollo de la trama ni a la definición de los personajes. Repetitivas descripciones del estado anímico de los personajes ante los hechos que se presentan ante ellos. Plomizos sermones en definitiva, con los que la autora pretende que sus ideas le queden muy claras al lector a base de repetirlas, pero con los que lo único que consigue es aburrirlo.Y lo peor es que Rand se empeña en colocar toda esa prosa superflua en los momentos más inoportunos. Cuando la acción empieza a tomar protagonismo, cuando la historia comienza a tener su propio ritmo, y los personajes a cobrar una vida propia, es cuando Rand se empeña en echar el freno y colocar sus sermones, estropeando los momentos clave de la narración. Incluso consigue hacer aburridas las escenas de sexo. ¡Hace falta tener mucho talento!

Un tremendo ejemplo de esto es la narración del accidente de tren, escena clave y verdadero punto de inflexión de la historia. Una vez que Rand ha preparado perfectamente el escenario para el drama, mostrándonos la negativa de un político engreído a retrasar su viaje por un problema técnico, cuando nos ha detallado la cadena de negligencias e incompetencias que se siguen de resultas de querer complacerle a toda costa, y hemos visto como unas pocas personas responsables, que se ven mezcladas a su pesar en el asunto, prefieren sacrificar su carrera profesional antes que obedecer unas ordenes que estiman insensatas, una vez que tenemos todo el escenario preparado, y ya solo esperamos que el drama culmine en una hermosa catástrofe, Rand se dedica a hacernos perder el tiempo recorriendo el tren, para presentarnos a varios pasajeros anónimos y explicarnos porque merecen morir en el inminente accidente. ¿Por qué razón? ¿Para convencernos de que nadie a bordo de ese tren es inocente? ¿Le causa algún tipo de remordimiento narrar la muerte de inocentes, señora Rand? ¡Haberlo pensado antes de ponerse a escribir una historia de acción! Y mejor no hablemos de la apoteosis final de la novela, con ese kilométrico discurso que parece escrito por el gemelo neoliberal de Fidel Castro. ¿Es que nunca vio El gran dictador, señora Rand? Eso es un discurso final: claro, conciso y sobre todo, breve.

Otro defecto de la obra es la acumulación de personajes secundarios casi irrelevantes que, aunque sea necesario mencionarlos en algún momento de pasada para ayudar a dibujar el marco narrativo con mayor precisión, no lo es concederles lineas y lineas de diálogos, o más bien de monólogos en grupo, en los que no aportan nada más a la historia que la confirmación de alguna idea expresada previamente por otro personaje más importante, y que solo sirven para que Rand nos presente tipos de personas que le parecen admirables o despreciables en el mundo real. Vivo ejemplo de ello es el personaje de la esposa de James Taggart de la que, tras usar la fiesta de su boda como excusa para varios encuentros entre personajes secundarios clave, Rand se olvida durante el resto de la novela hasta que, casi al final, recuerda que existe y dedica todo un capítulo a las discusiones matrimoniales que habría tenido la pareja hasta entonces, cerrándolo en falso con la muerte de ella. Mejor sería que hubiese buscado otro motivo para la escena de la fiesta antes que desperdiciar así un personaje.

Y sin embargo, a pesar de todos estos despropósitos, la trama engancha. Deseas saber que pasará al final, aunque por el camino te veas tentado (y acabes cayendo más de una vez en la tentación) de saltarte párrafos, y hasta páginas enteras, de palabrería insubstancial para centrarte en lo fundamental. Calculo que se podrían eliminar tranquilamente al menos unas doscientas páginas (y creo que soy extremadamente generoso) y la novela no solo no se resentiría, sino que ganaría inmensamente en calidad, y sin perder ni un ápice de su carácter de apología del capitalismo, de exaltación del estilo de vida norteamericano, de ese grito de alarma de ¡cuidado, que vienen los comunistas! y de reivindicación del espíritu individualista que se rebela contra la opresión de un estado burocrático e hiperlegislativo que a Rand tanto le importaba que quedase bien claro. A quienes quieran saber como se puede hacer todo esto bien hecho, les recomendaría leer La Luna es una cruel amante, de Heinlein, y comparar.

La influencia de Rand en la cultura popular americana.

Filias y fobias ideológicas aparte, lo cierto es que la obra de Rand en general y La rebelión de Atlas en particular, han ejercido una fuerte influencia en la ficción norteamericana, especialmente en lo que al tratamiento de la figura del héroe se refiere. Esto es especialmente evidente en el género de los superhéroes, personajes muy apropiados para ser interpretados como las figuras solitarias, incomprendidas y hasta odiadas por las masas que dibuja Rand. La visión del superhéroe como un personaje oscuro, desconectado de la realidad, incomprendido por la sociedad, desdeñoso con las normas, obsesionado con su misión justiciera, tiene mucho que ver con la idea de Rand del hombre de acción que sigue a rajatabla su propio código moral, sin traicionarlo jamás, opinen lo que opinen los demás, y para el cual no existen matices, sino que todo es blanco o negro, conmigo o contra mi.



Esta idea del héroe oscuro y atormentado podríamos decir que aparece en toda su gloriosa plenitud con los trabajos de Frank Miller, admirador confeso de Ayn Rand, para las franquicias Daredevil y Batman. Muy especialmente en la magistral El retorno del Caballero Oscuro, que definió la psicología del personaje de Batman con la que todos los creadores que vinieron tras él trabajarían, y que es la que impera en prácticamente todas las adaptaciones cinematográficas de los últimos tiempos, pero muy especialmente en las de la trilogía a cargo de Christopher Nolan. Aunque si hay un personaje que es la quintaesencia del héroe randiano, ese es Tony Stark, alias Ironman. Creado en 1963, según palabras del propio Stan Lee, como una apuesta personal sobre su capacidad de hacer vendible un personaje totalmente en contra de la moda del momento, un héroe capitalista perteneciente a la industria militar en los tiempos de los hippies y las protestas contra la guerra de Vietnam, pocos personajes encarnan mejor el estereotipo randiano que él: brillante ingeniero, exitoso hombre de negocios, arrogante playboy, justiciero enmascarado...  no desentonaría como un personaje mas de los creados por Rand. Tony Stark es la encarnación de su ideal del empresario industrial convertido (aquí literalmente) en caballero andante de brillante armadura. Las primeras historietas del personaje, de hecho, incluso tuvieron un fuerte componente anticomunista, que fue suavizado posteriormente para ser mejor acogido por un publico juvenil al que en los años 60 empezaban a aburrir ese tipo de sermones. La reciente adaptación cinematográfica bebe también de esa esencia del héroe capitalista hecho a si mismo tan en consonancia con la obra de Rand.

Pero si el ideal randiano es bueno como modelo para crear héroes, alcanza la excelencia cuando lo usamos como molde para construir al villano de la historia. Admitámoslo, hay que ser bastante facha para que esos guapos, heroicos y despiadados capitanes de la industria convertidos en hombres de acción dispuestos a cualquier cosa para defender su negocio del asalto depredador del gobierno y el populacho no se te atraganten un poco. Y tanto héroe oscuro modelado conforme al principio del "o blanco o negro" al final también aburre. De cuando en cuando apetece un héroe luminoso, un buen samaritano algo infantil de esos que ayudan a las ancianitas a cruzar la calle, bajan gatitos de los arboles, y disfrutan ayudando a su prójimo en general. Un tipo solidario de los que causaban alergia a Rand. ¿Que mejor enemigo para alguien así que un sujeto cortado según el patrón randiano? Si ha habido un personaje por excelencia que encarnase ese arquetipo de héroe luminoso es Superman (bueno, si, está ese bodrio en el que Nolan ha tratado de convertirlo en un héroe oscuro últimamente, pero está claro que no funciona). La figura de Lex Luthor, archivillano por excelencia, de simple genio loco en sus comienzos poco a poco se ha ido revistiendo de características de los personajes de Rand, ganando indudable consistencia maléfica en el proceso.

Pero sin duda el autor que mejor ha sabido mostrar el lado oscuro de los héroes de Rand ha sido Alan Moore. Moore nunca ha ocultado sus tendencias anticapitalistas, así que esta claro que el ideal randiano le debe rechinar especialmente. En su magistral obra Watchmen (si no has leído la cual, ni visto la película, deberías saltarte este párrafo pues voy a desgraciarte el final) caricaturiza expresamente los héroes basados en el "o blanco o negro" con el psicótico personaje de Rorschach. Pero la verdadera encarnación del héroe randiano en la obra es el personaje de Ozymandias: un autentico genio, un triunfador en el mundo de los negocios, alguien frío y racional en el trato personal, obsesionado con las glorias del pasado clásico. Alguien que se siente desconectado de la raza humana y se refugia en insatisfechos sueños de un futuro en que la mezquindad que impera en la sociedad actual sea barrida, y se alcancen la paz y la prosperidad basadas en la razón. Alguien que conspira en secreto para alcanzar esa meta. Realmente podría ser alguno de los personajes de La rebelión de Atlas. Pues este héroe randiano es el villano que acaba causando el Apocalipsis, tras hacer un cálculo racional y deducir que solo ante semejante extremo las naciones enfrentadas aparcaran sus diferencias y decidirán cooperar para crear su visión utópica. Los admiradores de Rand difícilmente habrán podido pasar por alto tan bien dirigido dardo.



Adaptación al cine.

Novela con aura de mito en la América mas conservadora, durante años se especuló con la posibilidad de una adaptación cinematográfica. En 1992 el inversor John Aglialoro adquirió los derechos a los herederos de Rand, y comenzó un tortuoso laberinto de idas y venidas por diversas productoras que duro 18 años, hasta que al final la primera parte de una trilogía basada en la novela, dirigida por Paul Johansson, fue estrenada en abril de 2011, cosechando malas críticas y un sonoro fracaso en taquilla, donde apenas recuperó cinco de los quince millones de dolares que costó. En cierto modo, tiene su lógica. Estrenar en 2011 una película de exaltación del capitalismo neoliberal era como estrenar en 1991 una película cantando las maravillas del comunismo soviético. Esa sociedad se estaba desmoronando a la vista de todos en el mundo real. Si encima no hablamos de un gran estreno con grandes estrellas, sino de una producción independiente con actores desconocidos, es difícil no estrellarse. A pesar del fracaso, los planes para la realización de la trilogía no se detuvieron, y la segunda parte fue estrenada en octubre de 2012, dirigida por John Putch. Si pésima fue la acogida que se dio a la primera película, la segunda fue calamitosa. Se estrenó en el triple de cines que la primera parte, pero al final de su andadura había recaudado poco mas de 3 millones de dolares, para un coste de 10. Esta anunciado el estreno de la tercera y ultima parte de la trilogía para julio de 2014. De seguir la progresión a la baja, puede que haya que pagar a los espectadores para que acudan al cine. Obviamente, ninguna de las dos películas se ha estrenado en cines fuera de los USA, yendo a parar directamente al mercado del vídeo domestico.

Epílogo bilioso.

Si su idea era simplemente saber algo más de esta novela, quizá para decidir si merece la pena o no leerla, o regalarla a un conocido estas navidades, no es necesario que sigan leyendo, porque ya no hay más sobre el tema. Lo que voy a hacer ahora es algo que no acostumbro a hacer en esta página: despotricar contra la autora. ¿Porqué? Bueno, en parte porque, como ya he confesado de entrada, yo soy un rojo, y me cae mal. Pero eso no es suficiente. Rand no es la primera autora derechona que pasa por este blog, y a nadie antes le dedique este honor. Que un autor sea de tal o cual partido no influye demasiado en que su obra sea una maravilla o una basura, así que procuro dejarlo al margen. Demonios, incluso hace tiempo comente por aquí una novela de un personaje tan nefasto como Ron Hubbard, y no cargue contra él. ¿Qué tiene de especial Rand? Bueno, básicamente que, por ejemplo Hubbard, a mi no me ha hecho nada. Me parece fatal que los predicadores de las diversas religiones se aprovechen de la buena fe de los crédulos, pero mientras no reciban subvenciones publicas ni metan sus sucias zarpas en la educación de los críos, me es mas o menos indiferente. Puedo sentirme ofendido intelectualmente, pero no me siento directamente afectado. Pero con Rand es distinto. Porque ella si me ha jodido. Me ha jodido a mi, le ha jodido a usted que me lee, ha jodido a sus vecinos, a los mios, y prácticamente a todos nuestros conocidos. Con sus tontos superhéroes, Rand ha jodido al 99% de habitantes de este planeta.

Me explicaré: hablaba al principio de que Rand invento algo llamado objetivismo. No es un coctel demasiado elaborado. Basicamente Nietzsche, que siempre vende bien entre los jóvenes inseguros, aderezado con un poco del materialismo histórico de Marx -ligeramente heterodoxo, pero imagino que el toque marxista debe ser inevitable si te criaste en la Unión Soviética- y para darle ese toque de solera que aporta lo clásico, y sobre todo para poder venderlo como un método filosófico basado en la razón, un poco de la lógica proposicional de Aristoteles... que por cierto, no es "la lógica". En cualquier libro de lógica serio, eso que Rand vende como "la lógica" es solo el primer capitulo. Los fundamentos. Lógica de orden cero, la llaman en algunos textos. Es importante, si, pero hay mucho más. Lo que pasa es que para seguir adelante hay que hacer algo que no suele gustar a mucha gente: estudiar matemáticas. Pero decirle a la gente que con cuatro reglas simplificadas ya pueden dominar la lógica y pensar racionalmente es más fácil y sin duda más lucrativo que mandarles a estudiar matemáticas. Y útil si lo que quieres es que acaben pensando en términos de si o no, blanco o negro, 1 o 0. Algo que la lógica de verdad ya hace mucho que ha dado por superado.



A ver, centrémonos, que me voy por las ramas más que Rand. Pues eso, que entre su éxito literario y el objetivismo, Rand pronto se convirtió en una intelectual de moda. Y como todo intelectual de moda, enseguida se rodeo de una corte de admiradores y discípulos, jóvenes aspirantes a intelectuales que querían empaparse del brillo de su mentora. El control de Rand sobre este circulo intimo, y el culto a la personalidad que le rendían llegaba a extremos tan absurdos como no admitir en él a nadie que no fumase, ya que Rand era una fumadora empedernida que despotricaba de las campañas sobre los peligros del tabaco. Uno de los integrantes de ese circulo más intimo era este joven de la foto sobre estas lineas, y él es la causa por la que digo que Rand nos ha jodido a todos. Porque ese muchacho con aspecto de no haber roto un plato en su vida es ni más ni menos que...


...el temible Alan Greenspan, el hombre que arrasó el mundo. Un supervillano, pero de los de carne y hueso. Greenspan entro a formar parte del grupo de Rand en 1952, poco después de haberse graduado en economía con notas brillantes. Fue uno de los "afortunados" que pudo leer el manuscrito de la novela que nos ocupaba hace unos instantes antes de que fuera editado, y colaboró en la recopilación de ensayos Capitalismo, el ideal desconocido, coordinada por la propia Rand, la cual aporto la mayoría de los artículos. En 1974, cuando entró a formar parte del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, Greenspan invito a Rand a su ceremonia de toma de posesión. En 1987 la carrera de Greenspan culminó al ser nombrado presidente de la Reserva Federal, cargo que ocupó durante 18 años, y desde el que se aplicó a fondo para construir la utopía neoliberal imaginada por Rand allá por los años 50, trabajando en pro de la eliminación de las restricciones al movimiento de capitales y abogando por las rebajas fiscales a los más ricos. Greenspan dejó su cargo, y una herencia envenenada a su sucesor Ben Bernake (que tampoco es santo de mi devoción, ojo) en 2006. En 2008 quebraba Lehman Brothers. Como dice el tópico, el resto de la historia es sobradamente conocido.

Así que ya lo ven, en estos momentos disfrutamos de la maravillosa utopía con la que fantaseaban Rand y sus jóvenes admiradores hace décadas. Es curioso lo mucho que se parece al apocalíptico futuro que imaginaban por entonces en su novela para unos Estados Unidos en manos de los izquierdistas, ¿no? Es una pena que Rand muriera en el 82 (por cierto, fue el tabaco el que la mató, esas campañas de salud pública tan fastidiosas tenían razón), apenas en los inicios de la revolución neoliberal. Realmente merecería ver el resultado final de la aplicación de sus ideas. Como han medrado los mediocres, como se recompensa la incompetencia, como el dinero de impuestos cobrados a los ciudadanos a los que se predica la virtud del sacrificio se pierde en los pozos sin fondo de las deudas de bancos administrados por avariciosos negligentes que despreciaron las advertencias que les hicieron gentes más inteligentes que ellos. Todo tal como ella profetizaba que pasaría, pero, fíjate que curioso, ahora resulta que esos parásitos saqueadores no eran comunistas, ni socialdemócratas, ni siquiera keynesianos, sino los partidarios del capitalismo salvaje que ella tanto adoraba. De veras, Rand merecería vivir en Detroit. Merecería ver cada día la decadencia de la otrora orgullosa capital del automóvil de Estados Unidos, y quizá del planeta entero. Ella, que tan apasionada oda al ferrocarril escribió con esta novela, merecería contemplar cada día desde su ventana la imponente ruina de la Estación Central de Michigan. Para que mientras la estuviese contemplando, pudiéramos preguntarle: ¿quién es John Galt?

¡Bah! Lo mas probable es que la anciana dama despachase la cuestión diciendo que Obama es un comunista.

Actualización a febrero de 2017: datos de la tercera película de la trilogía basada en la novela, estrenada en 2014: presupuesto, 5 millones de dólares. Recaudación final en taquilla, poco más de 850 mil dólares. Y mira que hay material para hacer una buena película, pero claro, los herederos de Rand son tan quisquillosos con eso de respetar la integridad de los textos, que a ver quien les convence de aligerar la prosa repetitiva para que la acción y el drama se expresen por si mismos.
Lo dicho, podría haber sido una gran historia, pero...



19 comentarios:

  1. Supongo que ya lo conocerás, pero por si acaso en este curioso documental se pueden conocer algunas cosas de esta individua, Alan, y sus otros coleguis de la exaltación del egoísmo. Parece que tuvo un final apropiado.

    http://vimeo.com/m/27393748

    Buen texto y muy interesante la conexión que haces con los héroes de cómic. Eso sí, me has destrozado las pocas ganas que tenía de leer la novela :D

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  2. Creo que en Watchmen el heroe con etica objetivista es Rorschard, inspirado en Mr.a de Steve Ditko, Ozymandias, por ejemplo se salta derechos individuales, busca un bien superior "la paz para los demas"

    http://es.wikipedia.org/wiki/Rorschach_%28c%C3%B3mic%29

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  3. Evidentemente eres el típico friki europeo de padre calzonazos o educado por alguna madre soltera y con el cerebro lavado por el socialismo español. No mencionas en ninguna parte el mayor logro de Ayn Rand: Mostrar la superioridad del Individualismo y Capitalismo Laissez-Faire frente al Altruismo y el Colectivismo, o sea gente como los Nazis y la USSR, causantes de millones de muertes. Tampoco mencionas que el libro es una aplicación de su revolucionaria filosofía de Objetivismo:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Objectivism_%28Ayn_Rand%29

    (No leáis la definición de la Wikipedia en español porque Wikipedia en Español está editada por burros y psicóticos)

    En definitiva, el libro demuestra, décadas antes de su tiempo, que las sociedades no meritocráticas y socialistas causan la degeneración genética y económica de sus habitantes, como está demostrado en este país de borregos. Mira a tu alrededor y fíjate en todas las modernas tendencias del momento: Microprocesadores iNTEL, AMD y ARM; Tecnología GPS, Facebook, Google, Tesla Motors, SpaceX, etc... todo el mayor ingenio del mundo es llevado a la práctica en los países más capitalistas, mientras que los países socialistas como el nuestro son foco de empresarios anquilosados, endogámicos, irracionales y colectivistas incapaces de innovar incluso con la ayuda del todopoderoso estado socialista. País de casposos, frikis y chonis, todos haciendo sus vidas, ignorantes.

    Los Creadores e Innovadores de este mundo siempre serán una élite individualista y Capitalista, amantes de la libertad, esto no quiere decir que se comparen con el resto de la gente o tengan un trato diferente a la cortesía, benevolencia y amabilidad.

    En definitiva, lo que Ayn Rand nos dice es que la gente de izquierdas es acomplejada y psicótica y la gente de derechas neurótica y autoritaria, y propone una tercera vía: El Objetivismo, ser completamente Objetivos EN TODOS LOS ASPECTOS DE NUESTRA VIDA, una tarea harto difícil para la mayoría de individuos colectivistas, acomplejados, cobardes, pasivos agresivos y sin rumbo que habitan este planeta.


    Para una visión más amplia de la filosofía de Rand, ver esta gráfica:


    http://www.importanceofphilosophy.com/Chart.html

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    1. A ver, ya he dicho que se trataba de una novela manifiesto, y he comentado que Rand creó el objetivismo, y la pobre impresión que me produce dicho método filosofico, así que creo que ya he hablado de sobra sobre ese supuesto logro, que niego de plano solo de entrada. En cuanto a todo lo demas, me mantengo en lo dicho: estamos ante una novela fundamental para entender el tratamiento del heroe en la ficción posterior a ella, pero poca cosa más. Subscribiria punto por punto la supuesta frase de Krugman con que encabezo el articulo, y aun añadiría algun calificativo mas, pero yo no soy de los que piensan que hablar alegremente de "calzonazos" da más profundidad a su crítica, asi que paso del tema. Simplemente me ratifico en lo dicho: estamos ante una novela de intriga y misterio con toques futuristas que podria haber sido muy buena, estropeada por las pretensiones de su autora de estar escribiendo el Quijote y la Biblia juntos. Hay que tomarse menos en serio a uno mismo.

      Que usted lo pase bien, señor mio.

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    2. El ser humano es sujeto, no objeto. No debemos ser tratados como objetos al servicio del capital manejado por unos pocos en perjuicio de muchos. Y no debe hacerse esto en nombre de la libertad, porque este servicio al capital (en lugar de al ser humano) esclaviza a muchos (más bien, a todos). El ser humano es esencialmente libre y, por tanto, la libertad consiste en poder ser uno mismo. La esclavitud ejercida por el dinero (o el capital), que convierte al ser humano en objeto en lugar de sujeto, no le permite ser él mismo, robándole así la libertad.

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  4. No me parece que hayas entendido lo que Rand quería decir con su obra. Prácticamente se la pasa todo el tiempo despotricando contra los saqueadores (empresarios también) y, sin embargo, parece que la quisieras culpar de lo que hizo otra persona y que no va de acuerdo con sus ideas. Para empezar, Estados Unidos fue mejor que Rusia, podemos entender tanta gratitud. Pero en ningún momento lo consideró la excelencia, sino que criticaba lo que veía mal. Ayn Rand no es neoliberal, es liberal. Si vas a insultar a otro (todas tus ironías y ataques están a la vista), espero que entiendas que los insultos mal aplicados vuelven a su dueño.

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  5. "La novela que hace que todo rojo que la lea se vuelva de derechas...".
    No he tenido que leer más. Me temo que no sabe ud. ni lo que es un "rojo", ni lo que es "ser de derechas", ni nada de nada. Hace analogías completamente erróneas y muy generales.
    Se sienta ud. a escribir 2000 palabras sobre un libro sin tener ni idea de conceptos básicos y lo que significa la filosofía randiana, que no tiene nada que ver con "rojos" o "derechas". De hecho Ayn Rand nunca utilizó esos términos.
    Siguiendo su filosofía de la vida (que tanto les gusta a uds. los "rojos"), que no la mía, le diré que comentarios y blogs como este deberían estar prohibidos.

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    1. Era spam, no piensen que aquí ha habido censura.

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  7. Me pareció un critica resentida, emocional, en vez de un razonamiento sobre los hechos y logica que plantea Rand. La parte donde dice que Rand se resintio en la escuela por una expulsión bajo el sistema de Stalin, en vez de tener en cuenta los veinte millones de personas asesinadas por el dictador bajo el sistema comunista, es realmente grotesca.

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    1. Pues vale, pero no hace falta repetirse. Dejo solo la última repeticion.

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  8. ?escrita en 1957 y aún se habla de ella.... la leeré; tu mientras prueba a escribir alguna otra novela aver si se habla de ella 60 años despues....

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  9. PRIMERA PARTE
    Joder, como se ponen los liberales cuando les tocas la fibra. Para unos España es un país socialista lleno de padres calzonazos (lo cual es la mayor de las ficciones que aquí se han leído). Para otros solo importan los muertos y las represalias del comunismo, sin mencionar (desde su humanismo de pacotilla) los genocidios provocados por el capitalismo, ya no en sus años clásicos, sino en este siglo, el siglo del Triunfo Total post 11-S. Pero claro, es que los muertos de uno son muy incómodos y es mejor siempre hablar de los de los demás.
    Es muy curioso cómo desde la derecha liberal capitalista todo siempre parece "demostrado" mientras que los conceptos libertarios o socialistas son fantasías utópicas. Son como los cristianos: se niegan a vivir en el mundo real y prefieren refugiarse en la fantasía. Creen vivir un mundo perfecto y son incapaces de reconocer que el capitalismo tiene tanto de utopía como el socialismo, comunismo o anarquismo. Lo que ocurre es que, como los soviéticos y los alemanes de los años 30 bajo el yugo totalitario, nosotros vivimos la pesadilla capitalista en el 2016. Sin futuro, bajo un sistema totalitario distinto, pero tan real o más real incluso: guerras (que aunque lejanas nos llegan sus ondas en forma de terrorismo desesperado pero mortal), un planeta cercano al colapso, un Estado (el que sea) prácticamente arruinado y acosado por deudas imposibles de pagar donde su juventud carece de expectativas y de futuro social (por ejemplo, respecto a las jubilaciones u otros servicios sociales)... Donde la cultura ha sido sustituida por el entretenimiento; donde el pensamiento carece de rebeldía real debido al falso pacifismo del poder totalmente asimilado por la masa acrítica (el mismo poder que no duda en invadir países o en dar palizas a la gente en la calle o en las cárceles llenas de pringaos, el mismo poder que te dice que con la violencia no se soluciona nada, pero fabrica armas sin parar y llena sus calles de policía antes que de educadores...). ¿Dónde está aquí la libertad prometida por el liberalismo? ¿Dónde están nuestras oportunidades, aquellas a las que el liberalismo nos da derecho a todos los imaginativos y valientes? En manos de los verdaderos parásitos, en manos de los empresarios extractivos de subvenciones; empresarios que no son nada sin los contratos públicos; en manos de banqueros que son incapaces de responder ante sus clientes sin el respaldo del Estado; en manos de parásitos y de nadie más. En manos de capitalistas de pacotilla que, lejos de creerse sus propios ideales los han transformado gracias a gente como esta Ayn Rand pero sobre todo gracias a políticos como Thatcher o Regan, que han dirigido el mundo hasta el colapso soviético para llegar a un "mundo sin enemigos" pero con muchas mentiras. La primera: la gran mentira del “liberalismo competente”.

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  10. SEGUNDA PARTE
    ...Pero claro, esta señora, Ayn Rand era "objetivista", defensora del "laissez-faire" debido al trauma que sea porque la familia de esta rusa lo perdió todo en una Revolución... Un trauma que sin embargo, la cegó ante la historia, como por ejemplo a la Gran Depresión o Depresión Prolongada del siglo XIX y a la crisis que el "laisser-faire" provocó entre 1877 y 1896, precisamente por NO tomar medidas.
    Pero, como hacen los marxistas o comunistas más imbéciles, mejor no atender a lo que contradice nuestro discurso sino gritar más alto. O directamente insultar, como se ha hecho aquí.

    Sinceramente, dais pena y vosotros sois la prueba fehaciente de que España carece de futuro y esperanza; carece de valor para mejorar y que su única solución es la crisis permanente hasta que, de nuevo, una masa degenerada se alce y queme las mansiones. En fin, no voy a amenazar porque dudo que yo pueda ver ese rayo de esperanza. Sólo soy un joven que tiene totalmente aceptada su condición de miserable, consciente de que auténticos depravados sociópatas le han robado el futuro o más bien lo han transformado en: trabaja más y cobra menos durante el resto de tu vida... porque el liberalismo funciona.

    Y al gestor de este blog sólo puedo darle la enhorabuena y que hable de libros tan polémicos como éste porque está claro que la gente los comenta, aunque sea para decir estupideces.

    https://sombradelobo.bandcamp.com/

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  11. neoriberal!!! neoleberal!!! quemenlo!!! quemenlo!!!
    tl;dr

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  12. Me parece que estas mas de acuerdo con Rand de lo que mencionas. Estos últimos primer y segundo comentarios son todo un discurso, tal vez no de 65 páginas como el de John Galt, pero casi. Tienes razón al decir que tanto el capitalismo como el socialismo y el anarquismo son meramente utopías (el seres humanos es incongruente y ambicioso a tal grado de que puede vender a la humanidad con tal de recibir la recompensa que cree merecer) pero en realidad no estas tan alejado de lo que Rand expone en su obra. Criticas a los "liberales" que a mi punto de vista representan a los saqueadores altruistas que actuaban en beneficio del bien público pero en realidad solo querían satisfacerse a ellos mismos. Criticas a la cultura del entretenimiento que a mi parecer se asemeja a su crítica de la filosofía del Dr. Pritchet al enseñar en las universidades solo falsedad y de la sociedad al resistirse a pensar, esos liberlistas de los que hablas probablemente si son pura farsa, pero pienso que es bastante desagradable culpar a alguien por las acciones que otras personas que se dicen sus seguidores cometieron y aun mas cuando la autora ni siquiera vive para verlo, nadie puede ser responsable de los actos de otras personas. En cuanto a la novela me parece que tienes razón al decir que pudo haber sido mas corta (llegó a ser bastante redundante y repetitiva en algunas ocasiones) pero si bien no es la mejor obra literaria ni la mejor obra filosófica, ésta tuvo en su tiempo un gran significado, y para mi punto de vista aún lo tiene. En mi opinión el mensaje a captar en esas 1200 paginas son simplemente vive y deja vivir, vive por y para ti mismo (eso no significa que no puedas hacer cosas PARA otras personas pero no POR otras personas siempre y cuando sea para darles un impulso y no para motivar su estado parasitario), y ama la vida (lo cual implica vivirla de forma racional y no e evasiones como precisamente el entretenimiento idiotizante actual). Hay muchos puntos ciertos en tu crítica hacia la novela, algunos puntos fuertes y otros débiles hacia los personajes, sin embargo igual trascendió y me parece que eso habla por si mismo. Si tú por tu parte te defines como un joven que aceptó su condición de miserable, es por eso que la la filosofía de Ayn Rand te pareció tan criticable.

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  13. Actualización: datos de la tercera película de la trilogía basada en la novela, estrenada en 2014: presupuesto, 5 millones de dólares. Recaudación final en taquilla, poco más de 850 mil dólares. Y mira que hay material para hacer una buena película, pero claro, los herederos de Rand son tan quisquillosos con eso de respetar la integridad de los textos, que a ver quien les convence de aligerar la prosa repetitiva para que la acción y el drama se expresen por si mismos.
    Lo dicho, podría haber sido una gran historia, pero...

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  14. Todos mis respetos por haberte tragado semejante ladrillo. Es que, más allá de que a uno le guste o no su mensaje ideológico, su valor literario es más bien escaso. Se trata de una novela tan maniquea que en comparación el Señor de los Anillos parece escrito por Dostoyevski. Joder, si hasta en las mismas descripciones físicas de los personajes Rand ya te marca a martillazos cuáles son "buenos" y cuáles "malos".

    Además, uno puede leer el libro y escribir una larga lista de temas sobre los que Ayn Rand no tenía mucha idea. Tal que así:

    - Ayn Rand no entiende el funcionamiento de los ferrocarriles.
    - Ayn Rand no entiende la industria siderúrgica.
    - Ayn Rand no entiende la psicología humana.
    - Ayn Rand no entiende la dinámica entre oferta y demanda.
    - Ayn Rand no entiende la termodinámica.
    - Ayn Rand no entiende la fabricación de tractores.
    - Ayn Rand no entiende la producción agrícola.
    - Ayn Rand no entiende la piratería y cómo las naciones controlan el mar.
    - Ayn Rand no entiende el funcionamiento de una dictadura comunista.
    - Ayn Rand no entiende el oro como instrumento de cambio.

    ...Y así sucesivamente.

    En "Daylight Atheism" han escrito a lo largo de varios años un análisis pormenorizado de la novela. Es interesante, aunque entre artículos y comentarios de los lectores probablemente hay más páginas de lectura que en la propia "Rebelión de Atlas". Pero me acuerdo de un comentario que me hizo muchísima gracia, sobre esa escena del libro en la que Ragnar le entrega oro a Rearden como retribución por el dinero que injustamente roba el gobierno a los supercapitalistas molones:

    «Y sólo este fragmento ya te muestra cuán realista es el mundo de Rand. Un hombre rico camina por la noche solo, sin guardaespaldas, y es detenido por un pirata que quiere darle una barra de oro.

    »¡Ésta es la realidad de Rand! ¡Un pirata te para por la noche para entregarte oro! Nadie intenta robarte, o darte una paliza, o matarte por ayudar a conducir al mundo al borde del desastre. ¡No, te dan un puto lingote de oro!»

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  15. Me ha gustado mucho leer tu blog. Brillante análisis, aún sesgado, la influencia de Rand como la sombra creadora de la oscuridad actual. La perfección solo existe como aproximación.
    Te diré como descubrí a Rand. Busqué qué había en esa cultura americana de la superación. Había un individuo que no se dejaba influenciar, que desarrollaba su talento y potencial lejos de inhibiciones sociales. Esa clase de individuo que hace avanzar a la raza humana.
    "El descubrimiento del conocimiento es universal"
    Noctámbulo anónimo

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