jueves, 15 de diciembre de 2011

Momo y los ladrones de tiempo

Recupero este viejo articulito que escribí hace años ya, ahora que se acerca Navidad, porque si teneis niños a los que quereis iniciar en la lectura, esta novela una excelente opción. Y tambien vale para los mayores.



La primera vez que oí hablar de esta novela, y por extensión de su autor, el alemán Michael Ende, seguramente uno de los grandes de la literatura fantástica, fue, como no, durante la adolescencia. Recuerdo que varios compañeros de clase comentábamos lo aburridos que nos parecían los libros que hasta el momento nos habían mandado leer como parte de la asignatura de lengua y literatura. Uno de aquellos compañeros propuso como ejemplo de lo que podrían mandarnos leer este libro, que a él le habían regalado no hace mucho, y que encontraba genial.


Con el paso de los años, creo que he llegado a comprender porque esta genial novela no estaba en la lista de lecturas obligatorias de la escuela. Seguramente son las mismas razones que hicieron que la publicación de esta obra, que en 1974 recibió el premio Deutscher Jugendbuchpreis (Premio Alemán de Literatura Juvenil), fuera en principio bastante difícil, allá por el 1973. Y es que la historia de la niña vagabunda y los ladrones de tiempo pone en duda demasiadas cuestiones que nuestra sociedad da por obvias, así que quizá conviene mantenerla a una cierta distancia de la escuela. Sobre todo cuando esta escrita con ese lenguaje claro y simple con el que se cuentan los cuentos a los niños. Porque Momo en realidad es un cuento para niños. En eso reside la grandeza de esta novela, en poner su mensaje, su moraleja, al alcance de cualquiera con una edad mental superior a los seis años. Y esa moraleja quizá no es tan inocente como parece. O al menos, no en el sentido en que muchos entienden la palabra inocente, como sinónimo de trivial o incluso estúpido.


—– aviso: a continuación se desvelan detalles de la trama —— 

La trama es deliberadamente simple. A las olvidadas ruinas de un anfiteatro, a las que ya ni los arqueólogos prestan atención, situadas en uno de los barrios mas pobres de una ciudad sin identificar, llega un día Momo, una pequeña vagabunda escapada de un orfanato. Los habitantes del barrio, pobres pero honrados, enseguida la adoptan como uno de ellos. Con el tiempo, las ruinas del viejo anfiteatro se convierten en punto de reunión del barrio, tanto de niños, pues Momo inventa los juegos mas divertidos, como de adultos, pues Momo tiene una cualidad única: saber escuchar. De forma que cualquiera que tenga un problema, acudirá a Momo como a un oráculo, y ella no le dará la solución, sino que, más importante aún, le ayudará a encontrar la solución por si mismo. Todo va bien hasta que llegan al barrio los hombres grises.

Estos misteriosos personajes vestidos de gris se dedicaran a hacer apología del ahorro de tiempo, calentando la cabeza a todos los habitantes del barrio con todo lo que podrían llegar a conseguir simplemente dedicando a trabajar duro ese tiempo que dedican a charlar con los amigos, a pasear, a divertirse… a vivir, en definitiva. Pronto el afán de prosperar y de aprovechar el tiempo se extiende por el barrio, y con el llegan las prisas, los malos modos y sobre todo, el aburrimiento. La vida ha dejado de ser divertida, pero ¿que ganan los misteriosos hombres de gris con esto?

Sera Momo quien lo descubra. El tiempo que los seres humanos no emplean en disfrutar de la vida es el alimento de los hombres grises, que viven como vampiros de ese tiempo robado. Momo, ayudada por un par de entrañables perdedores amigos suyos, el tarambana cuentacuentos Gigi y el viejo barrendero Beppo, y de los niños del barrio intentará alertar a los habitantes del barrio del peligro que les acecha, pero todo es inútil. Lo único que logra es atraer la atención de los hombres grises sobre ella y sus amigos, y estos despiadados personajes no tendrán ningún escrúpulo a la hora de deshacerse de la amenaza que para ellos representa Momo. Pero cuando todo parecía perdido, Momo recibirá la ayuda de un misterioso personaje, el Maestro Hora, quien parece saberlo todo sobre los hombres grises y sobre el mismo tiempo. Él conoce el único medio para derrotar a los hombres grises, aunque el riesgo a asumir para ello es altísimo.

—– fin de la zona de peligro de spoiler —— 


La lectura de este cuento es amena, fácil y sobre todo, muy entretenida. Es una fábula que esconde detrás de su lenguaje sencillo, infantil, una profunda carga de filosofía y una demoledora crítica contra algunos de los mas asumidos valores de nuestra competitiva sociedad. Como toda buena fábula, contiene una moraleja, y esta es que aquello que deseamos podría esclavizarnos si llegamos a conseguirlo, como muy gráficamente le ocurre al cuentacuentos Gigi, que siempre había deseado fama y fortuna, y que cuando las consigue, descubre que en realidad ha pasado a vivir en una jaula de oro. Los entrañables perdedores de Momo nos muestran que nuestra continua lucha por alcanzar una posición, un estatus, por progresar en la vida, es en realidad una estupidez, y que en ella dejamos la vida misma. Y que hasta un niño podría reconocer esta verdad, solo con que se tomase un minuto para mirarla detenidamente. Pero nadie se toma ese minuto porque, huelga decirlo, no hay tiempo. Pero… ¿de verdad no lo hay?

Así que, si has empleado tu valioso tiempo en leer este artículo, seguramente podrás empelar un poco más en leer o releer esta fábula llena de sabiduría que es Momo. Y si tienes hijos, nietos, sobrinos o similares a los que quieras iniciar en la lectura, no lo dudes, este libro es una buena elección. Y si por el contrario, crees que eres una persona demasiado ocupada para perder el tiempo leyendo un cuento para críos, entonces deberías pararte un momento y mirar a tu alrededor. Porque si no tienes tiempo, puede ser que alguien te lo esté robando...

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