miércoles, 15 de enero de 2014

Sheena, reina de la jungla, la película.

Reconozcámoslo, el cine de superhéroes de los últimos años nos ha malacostumbrado. Hemos visto últimamente adaptaciones a la gran pantalla de esos personajes que forman parte de la infancia y la adolescencia de prácticamente todos nosotros muy dignas, de una gran calidad, que nos han hecho olvidar que durante muchos años el cine de superhéroes perteneció por derecho propio a la serie B. Los Batman de Christopher Nolan o Tim Burton, los X-Men de Bryan Singer o el Spiderman de Sam Raimi nos han acostumbrado a cuidadas producciones, con guiones interesantes, intérpretes solventes y espectaculares medios técnicos, y ya no recordamos tantas y tantas películas donde se notaba el cartón piedra, la capa del personaje le cubría como una manta sobre él mientras volaba, o se mantenía rígida por efecto de las varillas ocultas bajo ella, y en las peleas veías como el actor ya empezaba a caerse antes de recibir el puñetazo que debía tumbarle. En el altar de los grandes éxitos de los últimos tiempos hemos sacrificado al olvido joyas de la cutrez como la mítica versión nunca estrenada de Los Cuatro Fantásticos de Roger Corman (1994), el Capitán América de Albert Pyun (1991), la Supergirl de Jeannot Szwarc (1984) o la película que nos ocupa ahora: Sheena, reina de la jungla.


El personaje de Sheena fue creado por los legendarios autores de cómic Will Eisner y Jerry Iger para la editora Fiction House en 1938, y ya había sido adaptado a una serie de televisión en 1955, con Irish McCalla como protagonista (volvería a serlo de nuevo en 2000, interpretada por Gena Lee Nolin). A rasgos generales podríamos decir que se trata de una versión femenina de Tarzan. A principios de los 70 el productor Paul Aratow se propuso llevar al personaje a la gran pantalla. Aratow en su día había pensado en Raquel Welch para interpretar a la heroína, pero el proyecto se empantanó durante al menos diez años, hasta que finalmente la película se estrenó en 1984, dirigida por John Guillermin, y con Tanya Roberts prestando sus curvas para interpretar a la protagonista.

A continuación se desvelan detalles de la trama.

La acción se desarrolla en una hipotética nación africana llamada Tigora. Un matrimonio de científicos que están estudiando las costumbres de una tribu local, los zambouli, mueren atrapados por un derrumbe mientras exploraban una caverna en la montaña sagrada de la tribu. La hija de corta edad de los mismos, que los había seguido a distancia, emerge de la cueva justo cuando los habitantes del poblado zambouli llegan a la misma, hecho que es considerado por Shaman, la chamán del poblado (Elizabeth Nyabongo, Princesa de Toro) como señal del cumplimiento de una antigua profecía, que predice la llegada de una mujer guerrera que se convertirá en la protectora de la nación zambouli. Shaman tomará bajo su cuidado a la niña, a la que rebautizará con el nombre de Sheena, y a la cual instruirá tanto en las artes guerreras de los zambouli, como en sus tradiciones mágico-religiosas.

La acción da un salto en el tiempo para presentarnos al Príncipe Otwani (Trevor Thomas), hermano del rey de Tigora. Otwandi tiene información sobre la posibilidad de que la montaña sagrada de los zambouli esconda en su interior una fortuna en mineral de titanio, pero sabiendo que su hermano jamás permitiría una explotación minera en tierra de los zambouli, de cuyos derechos ancestrales es un firme defensor, planea asesinarle y culpar a los zambouli del crimen. Mientras tanto Shaman, tras contar a Sheena, ya mayor, (Tanya Roberts) que ha tenido un sueño profético, parte hacia la capital del país, pero allí será detenida por la policía. El asesinato tiene lugar durante la fiesta de compromiso del rey, con una flecha zambouli, y Otwani culpa a Shaman, que ha sido oportunamente trasladada al lugar por la policía, del asesinato.

Tanya Roberts luciendo palmito como Sheena.

Mientras, dos periodistas de sociedad, Vic Casey (Ted Wass) y su ayudante Fletcher (Donovan Scott) que cubrían el evento y han filmado accidentalmente el asesinato, descubren al revelar la película que la flecha homicida no fue disparada con un arco tradicional, sino con una moderna ballesta. Sospechando de una conspiración, deciden acercarse a la cárcel donde tienen prisionera a la presunta asesina a ver que pueden averiguar. Pero al llegar al lugar asisten atónitos al rescate de la prisionera por parte de Sheena, que asalta la prisión al mando de un grupo de animales salvajes, y se interna en la selva tras rescatar a su maestra. Los periodistas deciden seguirlas. Mientras Otwandi, alertado de la fuga, envía a un grupo de mercenarios comandados por el Coronel Jorgensen (John Forgeham) también tras las fugitivas.

Fin de la zona de peligro de spoilers.

Quizá una de las curiosidades más remarcables de la película reside en la actriz que interpreta a Shaman, la mentora de Sheena, la modelo ugandesa Elisabeth Nyabongo, cuya biografía sí que sería material para una buena película. Perteneciente a la aristocracia tradicional de su país, ostenta el título de Princesa de Toro, y ha conseguido sin duda más éxitos en el mundo de la política que en el del espectáculo. Graduada en leyes en la Universidad de Cambridge, en 1974 accedió al cargo de Ministra de Asuntos Exteriores durante la dictadura de Idi Amin, aunque al poco cayó en desgracia ante el régimen militar y tuvo que marchar al exilio. Durante los 80 alternó el mundo del espectáculo con la política en el exilio. En 1986 regresó a la vida política ugandesa, ocupando el cargo de embajadora de Uganda en los Estados Unidos, cargo que ostentó hasta 1988. A principios del siglo XXI también fue embajadora de su país en Alemania, Vaticano y Nigeria.

Como buena película de culto, Sheena la reina de la jungla recibió en su momento malas críticas y fracasó estrepitosamente en la taquilla. Buena parte de las críticas negativas se centraron en el hecho de que la película fue estrenada con la clasificacion PG (equivalente a la antigua categoría de "menores acompañados" en España) cuando contenía varias escenas en las que Tanya Roberts aparecía desnuda. Por lo que respecta al aspecto económico, la película se disparó hasta los 25 millones de dólares de presupuesto, en buena parte debido al hecho de que se rodó en escenarios africanos reales de Kenya, y la recaudacion en taquilla no llego a los tres millones.

En resumen, la clásica película para adolescentes con las hormonas revolucionadas, ideal para entretener una tarde de domingo de resaca, o para hacerse unas risas en compañía de amigos con sentido del humor, pero no para exigirle la excelencia cinematográfica.

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