martes, 26 de enero de 2010

La ciencia ficción apocaliptica.

Foto: ruinas del Gembaku Dome, declaradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en la “zona 0″ de Hiroshima.

El día 6 de agosto de 1945 se produjo uno de esos acontecimientos que, como dice el tópico, cambiaría para siempre la historia de la Humanidad. Ese día la ciudad japonesa de Hiroshima fue arrasada por la primera arma nuclear usada en un conflicto bélico de la historia. Las escenas de devastación absoluta dejadas por aquel crimen de guerra que quedo impune impresionan aun hoy, mas de 60 años después, y dejaron una honda huella que inevitablemente influiría en todas las esferas del arte y la creatividad humanas. Con ellas nacería un nuevo subgénero en la ciencia ficción, dedicado a especular sobre los nuevos horizontes de destrucción que la ciencia dejaba al descubierto: el genero post-apocalíptico, comúnmente conocido como las historias del “día después”. Porque, aunque hay algunas de estas historias en la que la catástrofe tiene causas naturales, o en que los culpables son extraterrestres, son excepciones a la norma de que la guerra total entre superpotencias causara inevitablemente el derrumbe de la civilización.
creo obligado advertir que este articulito contiene unos cuantos spoilers de no te menees. Aunque casi todos se refieren a clásicos que todos hemos visto/leído (o deberíamos haber visto/leído) mas de una vez.

Ya tan pronto como en 1948, el escritor Aldous Huxley publicaba una de las primeras historias del genero: Mono y esencia. Huxley, que se lamentaba de no haber incluido en su famosa obra Un mundo feliz ninguna referencia a la energía atómica, nos presenta aquí a un mundo arrasado por la guerra nuclear. Desde Nueva Zelanda, única zona del planeta salvada de la contaminación, parte una expedición para buscar en lo que fue América supervivientes del desastre. Hallaran un pueblo de mutantes a los que la radiación ha afectado en su actividad sexual, que esta ahora sujeta a periodos de celo. Estos mutuantes adoran al diablo, ya que creen que la guerra que destruyo el planeta es una prueba evidente del triunfo del mal, y de que Satán es el único dios verdadero. La criatura había comenzado a dar sus primeros pasos, pero para empezar a caminar con firmeza, necesitaba otro acontecimiento histórico fundamental. Necesitaba la Guerra Fría.

Por supuesto, sin la necesidad de la guerra fria, tambien se han hecho grandes relatos apocalípticos. A título de ejemplo, mencionare las novelas El mundo sumergido, de George Ballard (1962), o Soy Leyenda, de Richard Mathesson (1954), en las que el apocalipsis acontece por causas puramente naturales. Pero indudablemente, son mucho mas sugestivas las historias que toman como punto de partida la autoaniquilación de la raza humana, debido a su propia locura y a la creencia de que todo vale a la hora de conseguir el poder absoluto. Sin duda debido al elemento de critica y de análisis de la psicología humana que contienen. Y también porque, jamas lo perdamos de vista, los métodos para conseguir ese apocalipsis estaban ya ahí (de hecho, siguen estando donde los dejamos hace apenas 15 años, esperándonos pacientemente, sabiendo que volveremos), esperando ser usados por alguien lo bastante loco como para ello. Había poco de ficción y mucho de ciencia en estos supuestos. Una vez dicho esto, podemos entender el porque la edad de oro del genero, exceptuando algunas precursoras y algunas obras crepusculares, abarcaría desde los 60 a finales de los 80.


Imagen: cartel de la pelicula La hora final (titulo original On the Beach) de 1959


En 1959 se estrena quizá la primera película que muestra todos los clichés del genero: La hora final (On the Beach), de Stanley Kramer, con dos grandes estrellas como pareja protagonista: Gregory Peck y Ava Gardner. La guerra nuclear ha arrasado el planeta, y los pocos supervivientes viven como refugiados en Australia, esperando el momento en que la contaminación finalmente alcance las antípodas y todos mueran de forma inevitable. Una de las escenas mas memorables de este opresivo drama es la de la ciudad de San Francisco completamente desierta, a donde el submarino capitaneado por Gregory Peck se había desplazado para rescatar a un presunto superviviente, que resulta ser una botella de Cocacola que, empujada contra un telegrafo por una cortina a la que el viento movía, ha enviado la señal por puro azar.

Charlton Heston, en 1968, interpretara en todo un clásico de la ciencia ficción, El planeta de los simios, dirigida por Franklin J. Schaffner, a un astronauta que después de una larga travesía llega a lo que cree un planeta extraterrestre, en el que por una curiosidad del destino la evolución ha funcionado al revés, y mientras los humanos no han superado el nivel intelectual de troglodita, los grandes simios han desarrollado su inteligencia hasta convertirse en especie dominante del planeta. Solo al final el protagonista se dará cuenta de que ha viajado en circulo, regresando a la misma Tierra en el futuro, y que la decadencia de la especie humana es fruto de la autoaniquilación. Para la historia del genero quedará la imagen de Charlton Heston maldiciendo a la humanidad frente a las ruinas de la estatua de la Libertad. Esta película dio origen a varias secuelas, a lo largo de la década de los 70, que abundaban en el mismo tema, pero que solo con mucha generosidad podríamos decir que llegan al nivel de la serie B.

la mítica escena final de El Planeta de los Simios (1968): “yo os maldigo…”



En 1971, Charlton Heston de nuevo, protagoniza El último hombre vivo (The omega man) , basada en la novela Soy leyenda, de Richard Mathesson, que ya había conocido una primera adaptación cinematográfica en 1964 con el titulo de El ultimo hombre en la tierra, protagonizada por el maestro de la serie B Vincent Price. Esta vez es un virus el que ha convertido a todos los habitantes del planeta en vampiros. En la novela, editada en 1954, la plaga, así como la inmunidad del protagonista, son de origen completamente natural, pero esa solución tan simple ya no vale en los 70. El origen a estas alturas no puede ser otro que la guerra bacteriológica, y la inmunidad del protagonista obra de una vacuna experimental propiedad del ejercito, que se inyecta a la desesperada. Además, los vampiros no solo odian al protagonista porque camina al sol y se enfrenta con ellos, sino porque además, usa la tecnología, que ellos consideran maligna, puesto que creo la plaga que destruyo el mundo. La película tiene algunos encantadores detalles de serie B que harán las delicias del espectador actual.


Imagen: Future Boy Conan (1978) Descubriendo el amor entre las ruinas de un mundo arrasado. Que tierno, no?
El tema apocalíptico se hará tan recurrente a lo largo de los años 70 que incluso llegan a producirse versiones destinadas al público infantil. En 1978 un por entonces principiante Hayao Miyazaki firma su segundo trabajo como director con Future Boy Conan. Esta serie de animación narra las aventuras de una pareja de preadolescentes en un mundo inundado debido a los cataclismos derivados del uso masivo de las armas de destrucción total, buscando al abuelo de ella, un famoso científico antes del apocalipsis, al que deben encontrar antes que lo haga un grupo que, refugiado en una antiguo complejo militar, planea usar sus conocimientos para volver a poner en marcha el armamento en él depositado, y así conquistar todo lo que las aguas aun no se han tragado, imponiendo una tiranía militar. Realmente, se necesitaba mucho talento para ensamblar de forma coherente esta extravagante mezcla de Tarzan, Robinson Crusoe, Marco y 1984, y además obtener un producto apto para el publico familiar, pero Miyazaki lo borda. La historia, eso si, vista mas de un cuarto de siglo mas tarde, nos hace reflexionar sobre a que extremos había llegado la desconfianza hacia el futuro cuando se usaba un argumento tan terrorífico para una serie destinada al público infantil.


En 1979, se produce un hito, al estrenarse la primera de las tres partes de la trilogía que marcara en adelante la estética del genero. Hablamos, por supuesto, de Mad Max, dirigida por George Miller, y protagonizada por Mel Gibson. Los desiertos australianos se tornaran en la pantalla los paramos de un mundo arrasado en el cual las nuevas tribus barbaras se disputaran los últimos restos del preciado carburante de la forma mas violenta posible. Mad Max, y sus dos secuelas (1981 y 1985, también a cargo del mismo dúo director-protagonista) serán imitadas hasta la saciedad, y durante toda la década de los 80 las pantallas de los cines se poblaran de bárbaros futuristas de estética heavy/punk, corriendo por desérticas carreteras secundarias a bordo de motocicletas customizadas, coches tuneados y toda clase de andróminas motorizadas, entregándose a los placeres de la velocidad y la violencia gratuita. Se abría un nuevo horizonte para la serie B.


Video promocional de Mad max (1979) Fanáticos del tuning ponganse de rodillas, por favor.



Con el cambio de década, algo también comienza a cambiar en el panorama político mundial. La estrategia del terror cada vez es mas cuestionada, y parece como si una nueva generación retomase las propuestas interrumpidas de la Primavera de Praga y el Mayo francés. En Occidente, los partidos verdes irrumpen en la política y comienzan a ganar parcelas de poder. En el Este, la contestación al poder soviético cada vez toma mas fuerza, con el sindicato polaco Solidaridad como punta de lanza. Este clima afectara al mismo genero, y las nuevas obras cada vez potencian mas el trasfondo critico en detrimento de la pura aventura.


Cartel de El dia despues (1983)En 1983 se estrena el mítico telefilm El día después, de Nicholas Meyer, la película que acabara dando nombre a todo el subgénero. El día después narra sin ningún tipo de concesiones, y con unos tremendamente realistas efectos especiales y de maquillaje, el dantesco panorama en los días inmediatamente posteriores a un hipotético ataque nuclear sobre los Estados Unidos. La película causo un fuerte impacto social, que propició su salto a la gran pantalla en numerosos países, a pesar de ser originalmente un producto concebido para la televisión, dando alas al emergente movimiento pacifista, y fue dúramente criticada por los sectores mas derechistas del mapa político tanto en los USA como en el resto del bolque occidental, que la consideraron poco menos que un acto de traición.


fotograma de la pelicula “Cuando sopla el viento”

En 1986 se estrena la cinta de animación Cuando sopla el viento, de Jimmy T. Murakami, basada en una novela del escritor Raymond Briggs, autor también del guión de la adaptación. Cuenta la historia de una pareja de jubilados britanicos en los dias previos a la guerra nuclear. Ingenuamente confiados por la propaganda gubernamental, y convencidos de que nada puede ser peor que los duros tiempos de la II Guerra Mundial, cuando quieran darse cuenta de su error sera demasiado tarde. La película, huelga decirlo, contiene una fuerte carga critica, acorde con los tiempos que corren.

En este punto, los acontecimientos históricos comienzan a marcar el crepúsculo del genero. En 1985 sube al poder en la Unión Soviética Mihail Gorbachov, quien trata de frenar la cada vez mas insistente contestación al poder dictatorial de Moscu tanto en la misma Unión como en sus territorios satélites con una serie de medidas aperturistas que en principio debían contentar a la población. Sin el saberlo, echará a rodar una bola de nieve por la pendiente, que al final acabara llevandoselo por delante. En 1987 se firma un tratado de desarme con los USA. En 19889, las tropas soviéticas se retiran de Afganistan. En 1989, es demolido el Muro de Berlin, lo que produce un efecto domino que hace caer uno tras otro los gobiernos comunistas de la Europa del Este. En 1990 se produce la reunificación de Alemania. Finalmente, en 1991, perdidos sus satélites neocoloniales, la misma Unión Soviética se desintegra y desaparece de los mapas. La Guerra Fría termina con la derrota de uno de los bloques por causas socioeconómicas y no militares. Con ella desaparecerá la fuente de inspiración para el género, que ya solo dará algunas obras crepusculares antes de apagarse definitivamente.

En 1995 se estrena Juez Dredd, adaptación de una serie de comic creada en 1977, un proyecto largo tiempo aplazado, sobre un mundo post-apocalíptico en el que la ley y el orden estan en manos de un cuerpo de elite que auna las funciones de policía, juez y verdugo. La película, dirigida por Danny Cannon y protagonizada por Sylvester Stallone, en cualquier caso, no hace justicia al comic original, eliminando todo elemento de sátira o crítica presente en el mismo, y convirtiendo a uno de los personajes mas fascistas y malnacidos de las viñetas en poco menos que un padrazo.


En ese mismo año, 1995, Kevin Costner asesinará miserablemente el genero al perpetrar la infame Waterworld, sin duda el mayor fiasco de la historia del séptimo arte. La película plantea una nueva vuelta de tuerca al argumento del mundo sumergido, aunque esta vez las causas de la catástrofe no son militares, sino debidas a la falta de respeto del hombre por la naturaleza. La película, planteada como un alegato ecologista (con detalles tan evidentes como el hecho de que los malos usen como base el pecio reflotado del Exxon Valdez, causante de una de las mayores mareas negras de la historia) fracasó en taquilla y recibió una crítica despiadada. Con ella se hundió el intento de intentar usar la creciente preocupación por la conservación del medio ambiente como argumento apocalíptico. No funciono, y aunque los nuevos terrores del cambio climático y la capa de ozono han resucitado el genero de catástrofes, la ciencia-ficción apocalíptica permanece desde entonces muda. Y quizá sera mejor así. Al fin y al cabo, estas películas y relatos son el testimonio de una época y unos terrores desaparecidos. Ahora vivimos otros tiempos, con sus propios terrores. Ni mejores ni peores, solamente diferentes.


P.D. Estoy seguro que me he dejado en el tintero gran cantidad de películas, novelas, comics, series de tv, etc. Si entre ellas la mala suerte hace que se encuentre la favorita del lector, solamente puedo pedirle disculpas. No podía ponerlas todas, espero que lo comprendais.



8 comentarios:

  1. Escribi este articulo hara unos tres años. Esta ciertamente desactualizado. Uno de estos dias debo escribir un complemento, pues ciertamente en los ultimos años parece que estamos asistiendo a un renacimiento del genero apocaliptico.

    ResponderEliminar
  2. No habia oido hablar de ese libro de Huxley.

    Creo que en Soy leyenda se insinua la posibilidad de una guerra bacteriológica, con lo cual no se trataria de una causa natural. Es interesante que cites la obra maestra de Matheson, pues va más allá del puro apocalipsis y plantea un renacer de la Humanidad, aunque sin reproducir el viejo orden

    Similar en ese sentido es una novela catalana, también post-apocalíptica, ya que es algo más optimista que las obras que plantean el fin por el fin. Se trata de Mecanoscrit del segon orígen y fué escrita por Manuel de Pedrolo. Solo por el título ya se intuye una recuperación de la humanidad después de una catástrofe, que en este caso corre a cargo de alienígenas.

    En la línea del anime, recuerdo haver visto un telefilm de pequeño (que me dejó traumatizado de cojones) en que se narraba la supervivencia de una família después de la bomba en Hiroshima. Como tratamiento de la muerte y la destrucción es absolutamente recomendable. Quizá podria ser Hadashi no gen, aunque con los años que hace, a saber.

    Un post muy interesante :-).

    ResponderEliminar
  3. Interesantisimo. Me ha encantado. Y un pequeño añadido como buena fan de Futurama: el capítulo "mi novia criogénica" (o algo así), contiene una parodia de Mad Max.

    ResponderEliminar
  4. Por cierto, puedo poner el link de tu blog en el mío?

    ResponderEliminar
  5. Ciertamente, Soy Leyenda es una gran novela, ya que plantea cuestiones muy interesantes desde el punto de vista del genero de la ci-fi: que es etico y que deja de serlo cuando la propia supervivencia esta en juego? O tambien, en un mundo donde todos son monstruos, quien tiene mas derecho a decir "yo soy normal"? Es un aspecto que, en mi opinion, niinguna de las adaptaciones cinematograficas ha sabido trasmitir al espectador con tanta fuerza como la novela.

    Citabas tambien el Mecanoscrito... Yo lo he leido en su version original catalana, pero existe una traduccion al castellano de los años 80. En algunas librerias de viejo seguramente se podra encontrar, y si no, es facil encontrar una copia digital de la misma en sitios y grupos de intercambio de este tipo de archivos. Es interesante de leer, aunque yo no la compararia a Soy Leyenda. Su argumento va mas por el camino del anime Future Boy Conan del que hablaba en el articulo, aunque sin bandas fascistas en busca de tecnologia preapocaliptica. Pero tiene bastante en comun: dos adolescentes descubriendo lo que significa hacerse mayores entre las ruinas de un mundo destrtuido. Eso si, incorpora conceptos interesantes: el racismo, los prejuicios que hay que dejar atras cuando solo importa la supervivencia, el sentimiento de culpa de los protagonistas, que son conscientes de que son felices solo gracias a que el mundo racista que hubiese impedido su amor ha quedado destruido... la buena ciencia ficcion debe hacerte pensar.

    ResponderEliminar
  6. veras yo soy muy fanatico de la musica de la banda kiss, estuve leyendo sobre uno de los albumes (lick it up) y en la internet se hacia mencion asi : """EL VIDEO CONTIENE MUCHAS ESCENAS DE PARAJES DESOLADOS Y POST APOCALIPTICOS, TAN TIPICAS DE LA EPOCA"""" veras yo naci en 1984 y por mas que trate de recordar, pues es muy dificil comprender a que se referian con """TAN TIPICO DE LA EPOCA""" y pues gracias a tu blog y a tu post he podido comprender mejor a que se referian, creo que MAD MAX fue todo un hito como dices, bueno a lo que voy es que te agradezco que te hayas tomado el tiempo de postear un poquitin de historia del cine, SALUDOS DESDE LIMA PERU.

    ResponderEliminar
  7. Es curioso ver cambiar los temas de ficción apocalíptica y postapocalíptica tras el final de la guerra fría: menos guerra nuclear y más epidemias, terrorismo, colapso ecológico o financiero...
    Algunas más películas apocalipticas y post apocalipticas: 12 Monos, las pelis de zombies, de Resident Evil, 28 días, Waterworld, El día de mañana, 2012, Wall-E, la saga Termminator quizás...

    ResponderEliminar