viernes, 12 de abril de 2013

Despejen la carretera, que llegan los Blues Brothers.

En el panorama del humor norteamericano, existen dos hitos fundamentales: la revista satírica National Lampoon, junto con los programas de radio y montajes teatrales que inspiró, y el show televisivo Saturday Night Live. Ambos aparecen en la década de los 70, y serán la cantera de toda una generación de humoristas, que pronto darán el salto a la gran pantalla, así como de un nuevo estilo de humor mas salvaje y de sal mas gruesa, alejado del clásico show cómico familiar de humor mucho mas inocente que había dominado el panorama humorístico mayoritario hasta ese momento en los USA. Sera en Saturday Night Live donde John Belushi, humorista de Chicago formado en la escuela del National Lampoon, coincida con el cómico canadiense Dan Aykroyd, y ambos formen una exitosa pareja cómica. En este programa, con la idea de interpretar números musicales ocasionales, será donde creen en 1976 a los personajes mas recordados de su elenco, una pareja de músicos estrafalarios, vestidos a la moda de los 40, que versionaban clásicos del soul y el rhythm & blues: los Blues Brothers. En 1980 John Landis, que dos años antes ya habia llevado a la gran pantalla el humor salvaje de National Lampoon en la mítica Animal House (Desmadre a la Americana) llevara al cine las aventuras de la pareja de músicos en el clásico del humor cafre The Blues Brothers (Los Hermanos Caradura, Granujas a Todo Ritmo).



A continuación se desvelan detalles de la trama.

Jake Blues (John Belushi) es un delincuente de poca monta al que acaba de serle concedida la libertad condicional. Acude a recogerle a la puerta de la prisión su hermano y compañero de fechorías Elwood (Dan Aykroyd), en un viejo coche patrulla que ha comprado en una subasta de excedentes policiales, lo cual provoca el enfado de Jake, molesto ante la idea de tener que viajar en un coche patrulla el mismo día en que sale de la cárcel. Ante las continuas quejas de su hermano, Elwood decide hacerle una demostración práctica de las prestaciones de su nuevo vehículo con una espectacular maniobra acrobática, lo cual silencia las quejas de Jake. A continuación, Elwood le recuerda a Jake que prometió a la monja que dirige el orfanato donde ambos hermanos se criaron pasar a visitarla el día que saliera de la cárcel. A regañadientes, Jake acepta cumplir su promesa.

Una vez en presencia de la anciana monja, los dos hermanos se enteran que el orfanato debe 5.000 dolares a la hacienda local en concepto de impuestos, que el obispado se ha negado a aportar, pues no les interesa seguir manteniendo una institución que, de no poder pagar dicha deuda antes de once días, habrá de cerrar sus puertas. Jake afirma que conseguir ese dinero es tarea fácil, pero la religiosa se niega a aceptar cualquier tipo de dinero deshonesto y, tras propinar a ambos hermanos una tremenda zurra con una palmeta, les prohibe volver a visitarla hasta que no hayan enderezado su camino.

Jake y Elwood  se encuentran entonces con el viejo conserje del orfanato. Refugiados en su cuarto, charlan de los viejos tiempos, y el anciano le da la razón a la monja en lo que respecta al mal camino que llevan ambos hermanos. Les recomienda escuchar el sermón de un reverendo local. Jake vuelve a refunfuñar, pero el viejo conserje insiste. Una vez en la iglesia, Jake siente una repentina iluminación. Se le ha ocurrido una idea genial para conseguir el dinero de forma honesta: reunir de nuevo a la vieja banda de rhythm & blues en la que ambos hermanos tocaban hace años. Elwood esta de acuerdo con el plan de su hermano. Pero reunir a la banda de nuevo no va a ser fácil. Hace años que se separaron, cada uno ha seguido su propio camino, algunos abandonaron el mundo del espectáculo, y no sera fácil persuadirlos para volver a la carretera después de tanto tiempo. Y por si fuera poco, en su periplo los dos hermanos se encontraran con viejos enemigos y harán otros nuevos. Y por supuesto, tendrán problemas de nuevo con la ley. Todo esto con la necesidad de conseguir antes de once días el éxito artístico que no habían tenido en sus vidas. Pero, como los dos hermanos no se cansan de repetir, están en una misión de Dios. Fracasar no es una opción.

Fin de la zona de peligro de spoilers.

Dos son los puntos fundamentales sobre los que descansa el mito de esta película: las espectaculares escenas de persecuciones automobilísticas, y su excelente banda sonora. En lo que respecta al primer punto, The Blues Brothers es una parodia de las road movies, y por lo tanto, la mayor parte del tiempo los dos hermanos lo pasan al volante del viejo coche patrulla, que es por derecho propio uno de los iconos de la película. Las persecuciones son hilarantes, salpicadas de comentarios absurdos, y por supuesto, con abundante exhibición de pericia automobilística y abundantes destrozos. Mención especial para la parte final de la película, que hará las delicias de los aficionados a los trompazos automobilísticos.

El "Bluesmovil", en una exposición de coches de cine.

Por lo que respecta a la música, es obligado mencionar que la creación de los personajes de los Blues Brothers es en si misma un testimonio de la fascinación que Dan Aykroyd sentía por la música negra norteamericana, y una excusa para poderle dar rienda suelta en los espectáculos televisivos junto con John Belushi, a quien pronto contagió de su mitomanía. La banda que los dos hermanos tienen que reunir en la ficción es en realidad la banda titular del programa Saturday Night Live, músicos que, aparte de su experiencia en televisión, y de las giras que hicieron como The Blues Brothers Band tras el éxito, tanto del espectáculo televisivo como de la posterior película, tienen todos ellos carreras artísticas de prestigio, tanto en solitario como formando parte de diversos grupos. 

Aparte de los números musicales interpretados por la Blues Brother Band propiamente dicha, diversas estrellas de la música negra norteamericana aparecen en la película en papeles secundarios, naturalmente con su número musical asociado: el viejo conserje del orfanato donde Jake y Elwood se criaron es Cab Calloway. El reverendo cuyo sermón induce a Jake a abandonar el mal camino es James Brown. La irritable esposa del antiguo guitarrista de la banda es Aretha Franklin. Ray Charles interpreta al dueño de la tienda de instrumentos musicales donde la banda acude para equiparse, y finalmente, John Lee Hooker aparece como un músico callejero que anima el ambiente en un concurrido mercadillo.

En resumen, The Blues Brothers es una pelicula idónea para pasar una tarde de domingo entretenida, o para ver en compañia de los amigos con unas cervezas a mano, y reirse un rato mientras nos regalamos los oidos con clásicos de la musica negra norteamericana. Y aunque hacia la mitad de la película ya empiezas a tener una idea clara de como va a acabar, y de cual va a ser el tema final que interpretará la estrambotica banda para cerrar la película, ¡que demonios! Tampoco se trata de una película de suspense, ¿no?

Va venga, el tema mas recordado de la película para ir terminando.

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