
En ¿Quién puede matar a un niño? asistiremos a las desventuras de una pareja de turistas, ella en avanzado estado de gestación (detalle importante para una de las más truculentas escenas de la película) cuando sus vacaciones soñadas se conviertan en una verdadera pesadilla infantil. Nuestros turistas llegaran a una apartada isla de la costa del Mediterráneo, dispuestos a instalarse en un pequeño pueblo. La película nos muestra el típico pueblo de casitas blancas que aparece en las postales, con un sol radiante, (la acción de la película, interesante es señalarlo, trascurre a plena luz del día) mar en calma, etc. Vamos, el típico entorno paradisíaco si no fuera por el detalle de que no se ve un alma por parte alguna. El pueblo parece abandonado, y abandonado a toda prisa además. Pero pronto descubrirán que no es así.
En efecto, de repente empiezan a aparecer unos niños la mar de raros que no hablan, solo miran, se ríen por lo bajini y salen corriendo sin decir palabra. Los protas ya empiezan a ponerse moscas cuando aparece el primer adulto, un viejo con cara de estar cagado de miedo. Pero antes de poder decirles lo que pasa, uno de los críos aparece y lo muele a palos entre risas, como si fuera el juego mas divertido del mundo.


A partir de aquí, los protagonistas empezaran a indagar y descubrirán que todos los niños del pueblo se han vuelto psychokillers y se han cargado a todos los adultos del pueblo. Memorable al respecto la escena de la piñata. Los protagonistas, evidentemente, trataran de escapar. Pero, huelga decirlo, los niños no les van a dejar huir así como así. Al final… pero mejor no te lo cuento. Mejor que la veas. Seguro que miraras de otra forma a los tiernos infantes después de verla.

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