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viernes, 5 de junio de 2015

Rollerball, un deporte bárbaro para el futuro distópico.

De nuevo debo empezar a escribir un artículo pidiendo perdón por haber dejado abandonado este blog durante una temporada bastante larga. Las excusas de siempre, ya saben: he estado muy liado con otros asuntos, y además no me he sentido demasiado inspirado para escribir algo sobre cultura pop durante ese tiempo, etc. Bien, basta de excusas, creo que ha llegado el momento de revivir este blog, y para ello, que mejor que hacerlo con todo un clásico distópico: Rollerball

Que comience la masacre... esto, el partido.

Rollerball (1975)  es una de esas obras de la década de los 70 que, en cierta manera, anticipan la llegada del cyberpunk en la década siguiente. Buena parte de los elementos ya están ahí: el poder omnímodo de las megacorporaciones, la tecnología como herramienta opresiva, la sensación de indefensión del individuo ante la manipulación de estas fuerzas... pero falta aún ese marco narrativo opresivo que reuna a todos estos elementos de forma coherente, y sobre todo, le falta la estética oscura y claustrofóbica, y al mismo tiempo devota de la tecnología. Pero aunque no sea cyberpunk, la idea que transmite es muy parecida. La película, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por James Caan, nos muestra un mundo futuro tiránico, idiotizado por un espectáculo brutal, el deporte del rollerball.

martes, 10 de diciembre de 2013

La Rebelion de Atlas, una fábula neoliberal.

“Hay dos novelas que pueden cambiar la vida de un chaval de catorce años que se dedique a devorar libros: ‘El señor de los anillos’ y ‘La rebelión de Atlas’. Una es una fantasía infantil que, normalmente, suele engendrar una obsesión enfermiza con héroes increíbles que termina degenerando en una madurez emocionalmente dañada y socialmente inválida, creando un ser incapaz de relacionarse con el mundo real. En la otra novela, por supuesto, hay orcos.”

No sabría decir si fue esta frase atribuida al Nobel de economía Paul Krugman, burlándose de la novela favorita de los entusiastas del neoliberalismo, corriente con la que no es ningún secreto que es muy crítico, o el comentario indignado de un fan a un articulo critico sobre su autora en un blog, reivindicándola como la novela que hace que todo rojo que la lea se vuelva de derechas, lo que hizo que me picara la curiosidad. Porque aunque intente que no se me vea demasiado el pelo cuando hablo de cine y literatura, no creo que sea demasiado difícil darse cuenta de que yo tiro bastante más a las izquierdas que a las derechas. Y si no se dieron cuenta, ahí en la columna de la derecha hay un enlace a otro blog que tengo para hablar de temas políticos, donde si que no me corto un pelo a la hora de dejar bien clara mi posición. El caso es que me sentí tentado, y hasta desafiado por la potencia tanto de las alabanzas de los admiradores, como de las críticas de quienes aborrecían su mensaje. Una novela que causa tanta controversia no puede ser mala, independientemente del poso ideológico que haya en el fondo, me dije. Así que, aun a riesgo de perder mi condición de pancartero contestatario si la leyenda urbana era cierta, me dispuse a leer la que dicen que es la más lograda expresión de la epopeya del individuo genial contra la masas descerebradas y el gobierno opresor: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.


La novela que te convertirá en un neoliberal fanático (o eso dicen). 

La obra de Ayn Rand no puede decirse que sea excesivamente popular fuera de los Estados Unidos. Probablemente se trate de una cuestión cultural más que otra cosa. Es uno de esos productos que, igual que los Cadillac o el fútbol americano, casan muy bien con la idiosincrasia de los norteamericanos, pero resultan extravagantes trasplantados a otro lugar. Alisa Rosembaum fue una inmigrante rusa llegada a los Estados Unidos en 1926. Su padre había perdido el pequeño negocio familiar durante los tiempos de la Revolución, acontecimiento que marcó su infancia,  y durante su etapa estudiantil había sido expulsada temporalmente de la universidad en el transcurso de una de las purgas de Stalin. No es de extrañar que albergara un profundo resentimiento contra el comunismo. Tras cambiar su nombre por el de Ayn Rand, alcanzó su propia versión del sueño americano al entrar en el negocio del cine, primero en empleos auxiliares y finalmente como guionista profesional. En su etapa hollywoodiense fue una firme defensora del macarthismo, y aparte de sus trabajos para el cine, también escribió varias novelas y obras de teatro, antes de decidir poner fin a su carrera como escritora de ficción para dedicarse a desarrollar un método filosófico de su creación al que llamo objetivismo, que viene a ser básicamente un intento de justificación intelectual para el egoísmo. Para Rand, el humanitarismo, la solidaridad y los actos caritativos eran esencialmente dañinos y debilitaban la sociedad, privándola del instinto de superación, y el egoísmo debía celebrarse como una virtud. Vamos, que la buena señora debía sufrir horrores con la programación televisiva navideña. La rebelión de Atlas, publicada en 1957, fue su ultima obra de ficción, una novela-manifiesto, similar en ese aspecto a La isla, de Huxley, que ya comente aquí hace tiempo aunque, obviamente, con una carga ideológica totalmente opuesta.

domingo, 21 de julio de 2013

Barb Wire, la película.


A veces, casi siempre esas tardes de domingo espesas, el cuerpo te pide ver una película que sabes positivamente que es mala de solemnidad. Como la que nos ocupa aquí: con malas críticas, malos comentarios de los fans, reputación de película pésima pensada solo para aprovechar el tirón del mito erótico adolescente del momento, que encima desaprovecha la oportunidad... vamos, que lo tiene todo para pasar un rato divertido, con la condición de que no nos pongamos demasiado exigentes. Aquí hemos venido a ver muchos tiros, escotes generosos, y a reírnos de lo mala que es la película en general, y punto.

Barb Wire, la película.

Tras el enorme éxito del Batman de Tim Burton en 1989, Hollywood volvió los ojos al mundo del cómic, viendo un filón de oro pidiendo a gritos ser explotado. El Batman de Burton, además, marcó el patrón por el que debían de ser tratadas las historias de superhéroes a partir de entonces. Lejos de mesianismo del Superman de Richard Donner (1978) o del kitsch a ritmo de Queen del Flash Gordon de Mike Hodges (1980), los superhéroes a partir de ahora debían de ser personajes oscuros, atormentados, y por supuesto, mucho más violentos. Las productoras se lanzaron al mundo del cómic a buscar héroes oscuros que encajasen en ese patrón para llevar a la gran pantalla, mientras paralelamente las editoras de cómic revisitaban viejas series, adaptándolas a esta nueva moda. En 1996, David Hogan tomó a Barb Wire, la expeditiva caza-recompensas protagonista de una serie futurista creada por John Arcudi para la editorial Dark Horse, con la intención de convertirla en el vehículo que catapultase a Pamela Anderson, protagonista de la popular teleserie Los Vigilantes de la Playa, y mito erótico del momento, al estrellato definitivo, con un resultado lamentable.

miércoles, 5 de junio de 2013

Aeon Flux, la serie.

Si hay un ejemplo claro de eso que llaman morir de éxito, es la cadena televisiva MTV.  Los que solo hayan conocido la MTV de los últimos años difícilmente podrán juzgar lo profundo de su decadencia, pero aquellos que un día conocimos su gloria pasada nos repugna verla convertida en la basura que es ahora. Es como ver a un zombie recién salido de su tumba, arrastrando por el suelo los andrajos de lo que en otro tiempo fueron sus mejores galas, creyendo que todavía es aquel galán bien plantado de antaño, al que enterraron hace ya largo tiempo. Así la MTV arrastra su logo y su historia por las parrillas televisivas actuales, repleta su programación de reallity shows insulsos, programas a cual más aburrido, y lo que es más sangrante, sin apenas espacio para la música, que además, cuando aparece, es de un comercialismo de lo mas simplón. Nada de asumir riesgos. Nada de presentar bandas desconocidas. Ningún espacio para programas de estética o temática atrevida. Solo pura telebasura. Que diferencia con aquella cadena que allá por los ya lejanos 80 y los 90 era sinónimo de innovación y apuesta por el riesgo. Donde no solo forjaron su leyenda los grandes nombres de la escena musical de los 90, sino que también había sitio para las series mas rompedoras y underground. Hoy hablare de una de ellas, Aeon Flux.


jueves, 21 de febrero de 2013

La Fuga de Logan

Hoy traigo aquí otra de esas películas de culto, uno de los clásicos del género de la ciencia-ficción, representante de un grupo de películas que quizá podríamos llamar de serie B+, que vendrían a ser películas con mayores medios que una película serie B típica, pero sin por ello llegar a los presupuestos de una gran superproducción. Un fenómeno que podríamos situar en el espacio de tiempo comprendido entre los estrenos de 2001, Odisea del Espacio (1968) y La Guerra de las Galaxias (1977), periodo en que los grandes presupuestos rehuyeron el genero fantástico, pero aun así se hicieron algunas películas que no terminaban de encajar del todo en los parámetros de la serie B. La Fuga de Logan, adaptación de la novela homónima de William F. Nolan y George Clayton Johnson publicada en 1967, dirigida por Michael Anderson en 1976, fue una de ellas, probablemente la última.

El destino en la palma de tu mano. Literalmente.

sábado, 30 de junio de 2012

Idiocracia, el planeta de los cretinos.

Veamos, para que no se nos olvide que estamos en el 2012, con todo ese rollo del calendario maya, el fin de ciclo y demás, pero al mismo tiempo sin rayarnos ni deprimirnos en demasía con todas esas chorradas del fin del mundo, se me ha ocurrido pensar: ¿cual podría ser el Apocalipsis mas grotesco que haya sido capaz de imaginar la industria del cine? Bueno, supongo que cada cual tendrá su favorito, pero mi voto creo que sería sin demasiadas dudas para el escalofriante y desternillante mundo futuro de Idiocracia (2006)



En Idiocracia, Mike Judge (creador de Beavis y Butthead y Los Reyes de la Colina) toma el escenario apocalíptico como excusa para componer una sátira corrosiva, llena de humor negro y mala leche, sobre un pobre diablo que se somete a un experimento militar, y acaba despertando en un mundo habitado exclusivamente por idiotas.

viernes, 15 de junio de 2012

Mercaderes del espacio.

Quizá una de las preguntas mas clásicas de la ciencia-ficción es ¿cómo sería un mundo dominado por las grandes corporaciones? La respuesta es obvia, ya vivimos en ese mundo, pero seguramente por ello es uno de los interrogantes clásicos del género. A fin de cuentas, muchas veces la ciencia-ficción solo usa el futuro como metáfora del presente. Hoy me propongo rastrear los orígenes de este enfoque temático, hasta la que tal vez pueda considerarse la primera obra en plantearse esa incógnita: Mercaderes del espacio.


Mercaderes del Espacio, novela de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, publicada en 1954, se adelanta tres décadas en el tiempo a la moda, que popularizará en los 80 el cyberpunk, de presentar sociedades dominadas por megacorporaciones y conglomerados empresariales en la que el individuo ha sido despojado de cualquier poder de decisión, y solo vale en cuanto que consumidor. Hasta la publicación de Mercaderes del Espacio, el consumismo podía formar parte del paisaje distópico, pero siempre había detrás el poder absoluto del estado totalitario como origen de la distopía. Mercaderes del Espacio cambia este enfoque, siendo la primera obra en sugerir que la distopía podía no solo originarse por la masiva concentración de poder por parte del estado, sino también por su contrario, la total deserción del estado de sus responsabilidades de control.

viernes, 27 de enero de 2012

Estan Vivos, de John Carpenter

Se conoce como la "Triple C" a un trío de directores considerados como referencia del cine de terror moderno: Wes Craven, David Cronenberg y John Carpenter. Es precisamente de este último de quién quisiera hablar, para referirme a una de sus películas mas curiosas. Una película considerada "de culto", que, aparte de tratar el clásico tema de la invasión alienígena, cuenta con una considerable carga de crítica social, y cuya forma de imaginar en 1988 el escenario de como sería el futuro próximo (nuestro presente) puede hacer caer esa gota de sudor frio por el cogote. Se trata de la inquietante Estan Vivos (They Live.)

Como dice el dicho, todo depende del color del cristal con que se mira...

Estan Vivos es una película que forma parte de un momento de la carrera de Carpenter en que había perdido el favor de los grandes productores, después de algún que otro sonado fracaso en taquilla, y se vio forzado a tener que lidiar con presupuestos mas modestos. La película tiene en consecuencia ese particular aire de serie B, potenciado por la inclusión del blanco y negro en los momentos clave de la aparición de los alienígenas. Carpenter eligió al luchador Roddy Piper para encarnar al protagonista, en parte porque, al igual que el personaje de ficción, también él arrastraba una castigada biografía a sus espaldas.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ronin, de Frank Miller. Un samurai cyberpunk.

Aunque probablemente cuando salga publicado lo hará con otra fecha, este artículo lo comencé a escribir el día 15 de Noviembre. Ese mismo día Frank Miller, una de las leyendas del comic, se despachaba con unas descalificaciones bastante penosas contra el movimiento Occupy Wall Street, rama norteamericana del movimiento global de protesta que en España y gran parte de Latinoamérica han dado en llamar Los Indignados. No entraré a valorar unas declaraciones que se caen por su propio peso, más allá de decir que quizá tienen que ver con la floja acogida que su última obra, Holy Terror, una historia sobre un héroe enmascarado que lucha contra Al Qaeda, y que el propio Frank Miller ha definido como una obra de propaganda, está teniendo entre público y crítica. Pero el detalle de que alguien que en su día fue tan grande tenga que recurrir a trucos tan burdos para hacerse publicidad (que hablen de mi aunque sea mal) deja un mal sabor de boca a quienes conocimos la grandeza pasada de su obra. Es por ello que he pensado en hablar aquí de una de las obras fundamentales de dicho autor: Ronin


Una serie protagonizada por un cyborg samurai. No me digais que la cosa no promete.

sábado, 9 de abril de 2011

Extras: ¿Quieres la fama? ¿A qué precio?




Bueno, después de una temporada de tenerlo olvidado, creo que ha llegado el momento de retomar este blog. La verdad es que últimamente no me había sentido tentado a reseñar nada. No encontraba nada que me sedujese a escribir, entre tanto remake y revisitación de clásicos de toda la vida que se esta produciendo estos días (nota mental: algún día tengo que hablar de eso), y por otra parte, encuentro que ya tengo demasiados artículos hablando de cine y literatura de los 80, 70 y aún mas allá en este blog. Sentía la necesidad de hablar de algo nuevo, pero nada me seducía realmente. Lo confieso, me he dejado llevar por la pereza. Así que me he dicho que ya era hora de escribir algo, lo que sea. Así que he aprovechare para hablar de la penúltima novela fantástica de moda, que me ha caído hace poco en las manos, y que parece confirmar cierta tendencia al renacimiento del genero apocalíptico que vengo observando los últimos años. Sera que se acerca el 2012, pero al final tendré que tragarme lo que dije hace tiempo sobre la muerte del genero. En fin, al tema.

Extras, de Scott Westerfeld, uno de los nombres de moda de la literatura fantástica de los últimos tiempos. Un autor que comenzó con el cyberpunk, se paso después a la space-opera, y últimamente se ha internado en ese universo tan rentable de lo que llaman género fantástico juvenil (nueva nota mental: de esto otro también tengo que hablar algún día). Extras es una especie de epílogo a su exitosa Trilogía de los Feos, en cuyo universo se basa, aunque se trata de una novela independiente, que se puede leer y comprender sin necesidad de haber leído los otros libros. Para los que no conozcan la susodicha Trilogía, pero estén interesados en este libro, baste decir que trata del auge y caída de una sociedad distópica clásica en un mundo post-apocalíptico no menos clásico. Los tres pilares de esa distopía son: culto a la belleza, cyborgización y por supuesto, lavado de cerebro. Es la única referencia que necesitan de la saga para comprender esta nueva novela.

sábado, 1 de mayo de 2010

La ciencia ficción distópica (Parte II, 1960-2010)


Ilustración: vista imaginaria de la ciudad de Atlantis, quizá la primera utopía de la literatura.

Bueno, ha tardado un poco, pero al final aqui esta la segunda entrega de este repaso a la ciencia ficción distópica, a esas tiranías imaginarias del futuro, abarcando el periodo desde la decada de los 60 hasta nuestros días. Pasen y disfruten, o mejor dicho, pasen y teman al futuro que nos aguarda.

lunes, 5 de abril de 2010

La ciencia ficción distópica (Parte I, 1920-1960)

Ilustracion: El sueño de la razón produce monstruos, de Goya.
Existen dos formas por medio de las cuales puede la ciencia-ficción hacernos sentir aprensión y hasta miedo del futuro que nos aguarda. De una de ellas ya hemos hablado en este mismo blog, se trata de las historias apocalípticas. Hoy quisiera tratar de la segunda via para temer al futuro, las historias distópicas.

Una distopía se define habitualmente como lo opuesto a una utopía, como una sociedad imaginaria injusta y opresiva en todos sus terminos, la tiranía perfecta. Por su oposición a la idea de utopía tambien es común referirse a este tipo de sociedades ficticias como anti-utopias. Es un genero estrechamente relacionado con el apocalíptico, hasta tal punto que numerosas obras poseen elementos de ambos, siendo dificil determinar cual predomina, el apocalíptico o el distópico. Esta relación nace de que, como norma habitual del genero distópico, es preciso un evento de tipo apocaliptico como punto de partida. Dicho evento justificará la existencia misma del regimen despótico, primero, como herramienta de supervivencia al desastre, y posteriormente, como unica salvaguarda ante su hipotetica repeticion. Podemos decir por tanto que sin apocalipsis previo, no puede haber distopía, ya que solo un miedo extremo puede de forma lógica conducir a una renuncia extrema a toda libertad.

lunes, 25 de enero de 2010

Los Cabecicubos


La tirania de los cabezas cuadradas ya está aquí!!!



Si preguntásemos a los seguidores del dibujante de humor catalán Juan López, Jan, cual es en su opinión la obra mas conseguida de dicho autor, once de cada diez responderán que se trata sin duda de “Los Cabecicubos”. Y desde luego, tendrán razón. “Los Cabecicubos” es una obra maestra del comic humorístico. Pocas veces se puede conseguir decir tantas cosas en tan poco espacio, con un lenguaje tan simple, y sobre todo, sin perder jamás el tono jocoso que toda buena sátira exige.

“Los Cabecicubos” se publica en 1982, una época en que la situación política en España es particularmente efervescente, y ese hecho impregna toda la obra, llena de dobles sentidos. En esta historia, el personaje franquicia de Jan, el patoso superhéroe Superlópez, habrá de enfrentarse a una curiosa epidemia de cabezas cuadradas, en todos los sentidos de la expresión.