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miércoles, 4 de enero de 2017

Acción contra el futuro, una fantasía punk.

Al verdadero friki se le reconoce por su gusto por bucear en el océano de lo minoritario, para extraer de él pequeñas perlas de aquellas que solo los iniciados saben realmente apreciar. Cosas como esta.

No hay futuro. O si?

Acción Contra el Futuro de Jaime G. Muela es uno de esos descubrimientos que a uno le alegran el día. De entrada, se trata de un libro financiado mediante crowdfunding y autoeditado.Ya solo por eso, para mi tiene mucho ganado. Pero aparte de eso, si el libro en cuestión contiene una historia de fantasía urbana retorcida, una mezcla de Palahniuk, Murakami y Sid Vicious, que transpira sordidez y mala leche por todos los poros, la cosa ya es como para celebrarlo. En la mejor tradición punk, en esta novela seremos testigos del violento intento de un grupo de perdedores sin futuro de rebelarse contra el mundo que les ha dejado tirados en la cuneta.

jueves, 21 de agosto de 2014

Quieres reirte del ébola? Aquí está Osmosis Jones

Tengo un especial cariño por las películas malditas. Esos clásicos de gran presupuesto que en su día fueron incomprendidos por el gran público y se estrellaron en taquilla. Si encima contienen grandes cantidades de humor escatológico, y mezclan sin demasiado acierto la acción real con los dibujos animados, tenemos una excelente elección para una tarde de pereza dominguera. Y si además hacen coña de enfermedades contagiosas mortíferas, en estos tiempos de paranoia y epidemias exóticas, la cosa ya roza la perfección. Así que, si  tienen ganas de reírse un rato del ébola, y los chistes sobre secreciones corporales no les hacen perder el apetito, preparense un buen cartucho de palomitas de maiz y disfruten de las aventuras del héroe en miniatura más disparatado de la historia del cine: Osmosis Jones.

Diez milésimas de milímetro de tipo duro.

Básicamente, Osmosis Jones, pelicula de la Warner dirigida por los hermanos Farrelly en 2001, es una parodia de las buddy movies policíacas. En las escenas de animación, el interior del cuerpo del protagonista de la acción real es presentado como una ciudad en decadencia, dirigida por políticos mediocres y corruptos, en la que el protagonista animado, un glóbulo blanco, aparece como la parodia del clásico policía expeditivo y poco respetuoso con las normas, pero carismático y con un punto cómico, que tiene a un medicamento antigripal como el tambien clásico compañero de mente cuadriculada siempre aferrado al reglamento. Ambos deberán resolver un caso (una enfermedad del protagonista de la acción real) que resulta ser más complicado de lo en principio previsto.

martes, 10 de diciembre de 2013

La Rebelion de Atlas, una fábula neoliberal.

“Hay dos novelas que pueden cambiar la vida de un chaval de catorce años que se dedique a devorar libros: ‘El señor de los anillos’ y ‘La rebelión de Atlas’. Una es una fantasía infantil que, normalmente, suele engendrar una obsesión enfermiza con héroes increíbles que termina degenerando en una madurez emocionalmente dañada y socialmente inválida, creando un ser incapaz de relacionarse con el mundo real. En la otra novela, por supuesto, hay orcos.”

No sabría decir si fue esta frase atribuida al Nobel de economía Paul Krugman, burlándose de la novela favorita de los entusiastas del neoliberalismo, corriente con la que no es ningún secreto que es muy crítico, o el comentario indignado de un fan a un articulo critico sobre su autora en un blog, reivindicándola como la novela que hace que todo rojo que la lea se vuelva de derechas, lo que hizo que me picara la curiosidad. Porque aunque intente que no se me vea demasiado el pelo cuando hablo de cine y literatura, no creo que sea demasiado difícil darse cuenta de que yo tiro bastante más a las izquierdas que a las derechas. Y si no se dieron cuenta, ahí en la columna de la derecha hay un enlace a otro blog que tengo para hablar de temas políticos, donde si que no me corto un pelo a la hora de dejar bien clara mi posición. El caso es que me sentí tentado, y hasta desafiado por la potencia tanto de las alabanzas de los admiradores, como de las críticas de quienes aborrecían su mensaje. Una novela que causa tanta controversia no puede ser mala, independientemente del poso ideológico que haya en el fondo, me dije. Así que, aun a riesgo de perder mi condición de pancartero contestatario si la leyenda urbana era cierta, me dispuse a leer la que dicen que es la más lograda expresión de la epopeya del individuo genial contra la masas descerebradas y el gobierno opresor: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.


La novela que te convertirá en un neoliberal fanático (o eso dicen). 

La obra de Ayn Rand no puede decirse que sea excesivamente popular fuera de los Estados Unidos. Probablemente se trate de una cuestión cultural más que otra cosa. Es uno de esos productos que, igual que los Cadillac o el fútbol americano, casan muy bien con la idiosincrasia de los norteamericanos, pero resultan extravagantes trasplantados a otro lugar. Alisa Rosembaum fue una inmigrante rusa llegada a los Estados Unidos en 1926. Su padre había perdido el pequeño negocio familiar durante los tiempos de la Revolución, acontecimiento que marcó su infancia,  y durante su etapa estudiantil había sido expulsada temporalmente de la universidad en el transcurso de una de las purgas de Stalin. No es de extrañar que albergara un profundo resentimiento contra el comunismo. Tras cambiar su nombre por el de Ayn Rand, alcanzó su propia versión del sueño americano al entrar en el negocio del cine, primero en empleos auxiliares y finalmente como guionista profesional. En su etapa hollywoodiense fue una firme defensora del macarthismo, y aparte de sus trabajos para el cine, también escribió varias novelas y obras de teatro, antes de decidir poner fin a su carrera como escritora de ficción para dedicarse a desarrollar un método filosófico de su creación al que llamo objetivismo, que viene a ser básicamente un intento de justificación intelectual para el egoísmo. Para Rand, el humanitarismo, la solidaridad y los actos caritativos eran esencialmente dañinos y debilitaban la sociedad, privándola del instinto de superación, y el egoísmo debía celebrarse como una virtud. Vamos, que la buena señora debía sufrir horrores con la programación televisiva navideña. La rebelión de Atlas, publicada en 1957, fue su ultima obra de ficción, una novela-manifiesto, similar en ese aspecto a La isla, de Huxley, que ya comente aquí hace tiempo aunque, obviamente, con una carga ideológica totalmente opuesta.

martes, 20 de marzo de 2012

Capricornio Uno

De nuevo traigo aquí una pequeña joya de la serie B setentera. Un thriller sobre la propaganda mediática en los tiempos de la guerra fría, presentado en un envoltorio de ciencia-ficción, que causó en su día (y sigue aun causando) polémica, y que es muy apreciado por los teóricos de la conspiración. Se trata de Capricornio Uno.


Capricornio Uno, película de 1978 dirigida por Pete Hyams, que también escribió el guión, es la clásica pelicula independiente de serie B. Como curiosidad merece la pena mencionar que uno de los trucos para abaratar el presupuesto fue valerse de la buena relación del productor Paul Lazarus con la NASA para conseguir que les cedieran material para el rodaje, lo cual no deja de ser gracioso, pues probablemente se trate de la película que mas negativamente haya afectado a la imagen pública de la agencia espacial norteamericana en la historia del séptimo arte, pero de eso hablaremos mas adelante.

sábado, 18 de febrero de 2012

So Yesterday: tendencias urbanas y conspiración.

Ya hablé hace tiempo aquí de Scott Westerfeld, figura emergente de la ficción juvenil. Hoy quisiera hablar de una de sus obras que aun no ha sido traducida al español, So Yesterday (2004). Una pena en mi opinión, puesto que el argumento de la misma trata de un tema interesante, la intencionada volatilidad de las modas, y también porque seguramente es la única obra de dicho autor que no transcurre en un escenario fantasioso, sino que en esta ocasión tenemos un thriller urbano, en el que las cosas extrañas acontecen en oscuros almacenes industriales, o entre las luces y el glamour de fiestas de la alta sociedad de una Nueva York que nos demuestra que la gran ciudad puede ser un marco narrativo tan extraño como un planeta extraterrestre, o quizá mas.


¿Estás a la última? ¿Seguro?

La expresión "so yesterday" que da título a la novela podría mas o menos traducirse como "tan anticuado", y de eso trata la historia. Westerfeld plantea una hipotética explicación a una pregunta que probablemente alguna que otra vez todos nos hayamos hecho: "¿cómo es posible que algo tan absurdo/ridículo se haya puesto tan de moda de pronto?". Tal vez gracias a personas como Hunter, el protagonista de la novela. Como su propio nombre indica, Hunter es un cazador. Un cazador de tendencias. Aparentemente un vulgar estudiante, tiene en realidad un empleo a tiempo parcial que mantiene tan en secreto como puede, ya que exige discreción. Moviendose por los ambientes urbanos juveniles, su misión es descubrir las nuevas tendencias urbanas en el momento de su nacimiento, discriminar lo "cool" (y por tanto, vendible) de lo simplemente extravagante, y pasar informe a los equipos de marketing de las firmas de moda juvenil que le emplean, a fin de que lo tengan en cuenta en sus diseños y campañas publicitarias. Hunter se ve a si mismo como miembro de una casta intermedia entre la de los innovadores, aquellos que crean las nuevas tendencias estéticas, y la de los consumidores, que simplemente siguen la corriente.