Mostrando entradas con la etiqueta cine clásico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine clásico. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de septiembre de 2010

Pasaporte para Pimlico

Mi barrio, mi país...

De cuando en cuando, el aficionado al cine siente la necesidad de apartarse un poco de las grandes sagas cinematográficas de nuestros días, con su impresionante escenografía y sus asombrosos efectos visuales, y bucear un poco en el viejo blanco y negro, para desenterrar joyas de unos tiempos en los que las buenas historias debían llegar donde no llegaban las limitaciones técnicas del momento. Historias como esta:

Pasaporte para Pimlico, película del año 1947 de los estudios Ealing, dirigida por Henry Cornelius. Humor inglés en estado puro, una sátira mordaz sobre el patrioterismo barato, como solo los ingleses son capaces de conseguir. Estamos en el Londres de postguerra, en Pimlico, un barrio de clase trabajadora. Al hacer estallar una bomba alemana sin explotar de la reciente guerra, se descubre un sótano secreto, en el que aparece un tesoro del siglo XV. Junto con el oro y las joyas, se encuentra un cofre que contiene documentos. Examinados dichos documentos, se descubre que el tesoro perteneció al duque de Borgoña Carlos el Temerario, históricamente dado por muerto en la batalla de Nancy, que propició la anexión del ducado a Francia, pero que según dichos documentos habría logrado huir secretamente a Inglaterra, donde el rey le concedió refugio y tierras, y el derecho a que dichas tierras fuesen consideradas en adelante territorio soberano borgoñón. Las mismas tierras sobre las que ahora se levanta el barrio de Pimlico, que en virtud del documento desenterrado, y nunca revocado, es legalmente el último resto del antiguo Ducado de Borgoña, y por tanto, un estado independiente en medio de Londres.

lunes, 22 de marzo de 2010

La Parada de los Monstruos


Sin duda uno de los clásicos del terror bizarro, Freaks (La Parada de los Monstruos), de Tod Browning, es una de esas películas que no puede faltar en la videoteca de todo friki que se precie. Estrenada en 1932, nos cuenta la historia de una trapecista de circo que, enterada de que uno de los enanos del espectáculo es el afortunado beneficiario de una millonaria herencia, se propone seducirlo para, una vez convertida en su esposa, asesinarlo y disfrutar de su fortuna como viuda alegre. Desgraciadamente, el resto de monstruos del espectáculo pronto descubren sus planes, y decididos a defender los intereses de uno de los suyos, tomaran cumplida venganza, una venganza que te demostrara que hay cosas mucho peores que la muerte.

Sin duda, el punto fuerte de esta película, y lo que la ha hecho famosa manteniendo su aura de polémica hasta nuestros días, es el hecho de que todo lo que veras en pantalla es auténtico. Aquí no hay efectos especiales ni trucos de maquillaje que valgan. Todos los monstruos del reparto son verdaderos tullidos que se ganaban la vida exhibiendo sus deformidades en espectáculos circenses como el que sirve de marco a la acción. Browning nos presenta con gran naturalidad, e incluso romanticismo, escenas tan grotescas como la del marido de una de las hermanas siamesas, que ha de acostumbrarse a la inevitable presencia de su cuñada incluso en las situaciones mas intimas.



Quizá la escena mas famosa de la película es la de la cena de bienvenida al club de monstruos de la bella esposa del multimillonario enano, en la que una gran copa de ponche va pasando de babosa boca de monstruo a babosa boca de monstruo, para finalmente ser ofrecida a la homenajeada, la cual, al rechazar con asco tan gran honor, sella su fatal destino. Una película que, a pesar de los muchos años transcurridos desde su estreno, aun hoy puede provocar algún escalofrío en estómagos poco curtidos. Una obra maestra de visionado obligatorio si de verdad quieres llegar a algo en esto del frikismo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La Invasión de los Ladrones de Cuerpos

Usted será el siguiente…




Los manuales de psiquiatría definen el Síndrome de Capgras como el trastorno psiquiátrico en el que el afectado cree que una persona conocida suya ha sido substituida por un doble idéntico en todo. El buen aficionado al cine de terror, al oír esta descripción de una patología médica existente en la realidad, sin duda no podrá evitar un escalofrío mientras en su mente se dibuja la imagen, en blanco y negro, de una vaina de habichuelas gigante que jugaba un papel estelar en una de las películas más inquietantes del género. Como sin duda has adivinado desde el mismo momento en que comenzamos a hablar de dobles, vamos a hablar de La invasión de los ladrones de cuerpos.