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domingo, 21 de mayo de 2017

Bandas de ficción que triunfaron en el mundo real


¿Crees que necesitas existir realmente para triunfar en la música? ¿Sí? ¿Estás seguro?


Hacía mucho tiempo que no escribía un artículo-lista, es decir, uno de esos post que enumeran, por orden cronológico o de presunta importancia a juicio del autor, una serie de obras o autores fundamentales de cualquier ámbito de la cultura popular. Primero que nada, porque son largos, farragosos, es bastante difícil de conseguir una cierta homogeneidad a lo largo de ellos, y bastante fácil de hacerlos aburridos para el lector. Y segundo, porque ya los hay a miles en la Red. Es cierto que tengo varios en este blog, pero siempre que puedo prefiero mejor comentar alguna obra en concreto. Pero bueno, recientemente ha ocurrido un acontecimiento (al que ya me referiré en el artículo aunque, viendo cual es el tema, si están al punto de la actualidad musical imagino que ya adivinan de que se trata) que me ha hecho reflexionar sobre el tema de las bandas virtuales y de ficción. Es decir, de esos grupos musicales que, en un principio, aunque hay excepciones, nacieron en el contexto narrativo de una serie o película, pero que acabaron sobrepasando a su contenedor original y se constituyeron en productos culturales por derecho propio. Bandas que tocaron temas que aún hoy día a veces escuchamos en programas radiofónicos dedicados a los clásicos, o como música de fondo en comerciales o películas, y que quizá estamos lejos de sospechar que nacieron en el contexto de un programa de televisión. Así que ahora propongo que se relajen, tomen sus auriculares si lo creen necesario, y hagamos un viaje en el tiempo a través de varias décadas para conocer algunas notables bandas que iniciaron su andadura como simples personajes de ficción.
 
Todo comienza la primavera de 1958...

miércoles, 22 de febrero de 2017

Tempus Fugit.

A veces por pura casualidad te topas con pequeñas joyas que te alegran la tarde. Como el caso de la película que hoy traigo aquí, una producción de la televisión pública catalana para la pequeña pantalla del año 2003, dirigida por Enric Folch, e interpretada por actores habituales de las teleseries de dicho canal, que juega con ingenio con las paradojas temporales para componer una comedia romántica con toques de humor absurdo, y que plantea la idea de que nada ni nadie es insignificante, y que cualquiera puede convertirse en un héroe, aunque sea a su pesar, y de la forma más absurda posible: Tempus Fugit.



Nadie está a salvo del efecto mariposa. Nadie. 

sábado, 13 de febrero de 2016

Shaolin Soccer, el fútbol hecho arte... marcial

En este blog he tratado un par de veces el tema de la comedia deportiva, pero ninguna de las películas que he reseñado tenía como inspiración el deporte seguramente más popular del planeta, el fútbol. Para llenar ese vacio traigo hoy una película francamente divertida, hecha en Hong Kong. En 2001, en vísperas de la llegada al Asia oriental de la máxima celebración futbolística mundial (la Copa del Mundo a celebrarse en Corea del Sur y Japón en 2002) Stephen Chow perpetró esta monumental ida de pinza,  un extraño híbrido entre una película de kung fu volador de las de toda la vida y la clásica comedia deportiva, protagonizada por el tópico equipo de desarrapados que acaba ganando el campeonato a base de creer es si mismos, todo ello unido por humor descerebrado del bueno, a medio camino entre National Lampoon y las fantasías animadas de la Warner: Shaolin Soccer (título original en cantonés Siu lam juk kau, 少林足球 ) .


domingo, 31 de enero de 2016

En busca del fuego, una odisea neanderthal.

Hace ya algún tiempo hable aquí del clásico de la Hammer de aventuras cavérnicolas de 1966 Hace un millon de años. Una película icónica, ciertamente, pero muy poco creíble. Por muy potentes que sean, en su faceta de mito erótico, esas imágenes de una Raquel Welch impecablemente peinada y depilada a la cera, en una imposible Edad de Piedra con dinosaurios incorporados, reconozcamos que son bastante risibles. Y sin embargo, la historia de un cavernícola expulsado de su propia tribu y obligado a vagar viviendo aventuras por el duro mundo prehistórico, que encuentra el amor en una tribu ajena más avanzada que la suya, y regresa a su antiguo hogar, trayendo bajo el brazo el progreso, para convertirse en un líder, es muy potente narrativamente. ¿No habría alguna forma de contar esta misma historia, pero de una forma mucho más realista, retratando la prehistoria con toda su épica brutalidad y sordidez, con toda la mugre y la miseria que asociamos al hecho de ser un cavernícola? En 1981, de la mano del director Jean-Jacques Annaud, por fin podemos ver la respuesta a esta pregunta en el clásico franco-canadiense En busca del fuego.



Basada en una novela homonima publicada en 1911, obra de J.H. Rosny, en realidad un pseudónimo conjunto usado por los hermanos Joseph y Séraphin  Boex, escritores belgas también conocidos como Rosny el mayor y Rosny el joven, En busca del fuego (también conocida en Latinoamérica como La Guerra del fuego, una traducción más exacta del título original La Guerre du feu) nos narra de forma espectacular la épica odisea de tres cavernícolas en busca del bien más preciado de la pehistoria: el secreto del fuego.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El Castañazo, la mejor comedia deportiva de todos los tiempos.

La comedia deportiva es ciertamente un genero complicado. Es relativamente fácil hacer una película graciosa sobre cualquier deporte. Simplemente necesitas alguna estrella de prestigio, una colección de situaciones ridículas sobre la cancha, y un final féliz donde los protagonistas acaben ganando el torneo por una combinación de suerte y carisma. Pero si quieres que esa historia además transmita algo al espectador, ya no es tan fácil. Por eso conviene reconocer adecuadamente las comedias deportivas que logran ofrecer algo más que una simple colección de trastazos y pifias espectaculares. Como es el caso de la que nos ocupa hoy.


El Castañazo (Slap Shot), también estrenada como Todo Vale en Argentina, película de 1977, dirigida por George Roy Hill y protagonizada por Paul Newman, es una sátira ácida, a ratos amarga, sobre el mundo del deporte, que se adentra en el terreno que queda más allá de los focos que iluminan a las grandes estrellas, para mostrarnos con un toque de humor el día a día de un vestuario de segunda o tercera división. Conoceremos ese mundo siguiendo las aventuras y desventuras de un grupo de perdedores enrolados en un equipo de segunda fila de hockey sobre hielo.

viernes, 5 de junio de 2015

Rollerball, un deporte bárbaro para el futuro distópico.

De nuevo debo empezar a escribir un artículo pidiendo perdón por haber dejado abandonado este blog durante una temporada bastante larga. Las excusas de siempre, ya saben: he estado muy liado con otros asuntos, y además no me he sentido demasiado inspirado para escribir algo sobre cultura pop durante ese tiempo, etc. Bien, basta de excusas, creo que ha llegado el momento de revivir este blog, y para ello, que mejor que hacerlo con todo un clásico distópico: Rollerball

Que comience la masacre... esto, el partido.

Rollerball (1975)  es una de esas obras de la década de los 70 que, en cierta manera, anticipan la llegada del cyberpunk en la década siguiente. Buena parte de los elementos ya están ahí: el poder omnímodo de las megacorporaciones, la tecnología como herramienta opresiva, la sensación de indefensión del individuo ante la manipulación de estas fuerzas... pero falta aún ese marco narrativo opresivo que reuna a todos estos elementos de forma coherente, y sobre todo, le falta la estética oscura y claustrofóbica, y al mismo tiempo devota de la tecnología. Pero aunque no sea cyberpunk, la idea que transmite es muy parecida. La película, dirigida por Norman Jewison y protagonizada por James Caan, nos muestra un mundo futuro tiránico, idiotizado por un espectáculo brutal, el deporte del rollerball.

jueves, 21 de agosto de 2014

Quieres reirte del ébola? Aquí está Osmosis Jones

Tengo un especial cariño por las películas malditas. Esos clásicos de gran presupuesto que en su día fueron incomprendidos por el gran público y se estrellaron en taquilla. Si encima contienen grandes cantidades de humor escatológico, y mezclan sin demasiado acierto la acción real con los dibujos animados, tenemos una excelente elección para una tarde de pereza dominguera. Y si además hacen coña de enfermedades contagiosas mortíferas, en estos tiempos de paranoia y epidemias exóticas, la cosa ya roza la perfección. Así que, si  tienen ganas de reírse un rato del ébola, y los chistes sobre secreciones corporales no les hacen perder el apetito, preparense un buen cartucho de palomitas de maiz y disfruten de las aventuras del héroe en miniatura más disparatado de la historia del cine: Osmosis Jones.

Diez milésimas de milímetro de tipo duro.

Básicamente, Osmosis Jones, pelicula de la Warner dirigida por los hermanos Farrelly en 2001, es una parodia de las buddy movies policíacas. En las escenas de animación, el interior del cuerpo del protagonista de la acción real es presentado como una ciudad en decadencia, dirigida por políticos mediocres y corruptos, en la que el protagonista animado, un glóbulo blanco, aparece como la parodia del clásico policía expeditivo y poco respetuoso con las normas, pero carismático y con un punto cómico, que tiene a un medicamento antigripal como el tambien clásico compañero de mente cuadriculada siempre aferrado al reglamento. Ambos deberán resolver un caso (una enfermedad del protagonista de la acción real) que resulta ser más complicado de lo en principio previsto.

jueves, 7 de agosto de 2014

El amo del calabozo

De nuevo llevaba tiempo sin escribir por aquí. Había escrito algún par de artículos sobre temas políticos para Planeta Caspa, pero no había encontrado nada que me llamara la atención en el tema de cultura popular lo suficiente como para escribir sobre ello. Pero hace unos días cayó en mis manos una película tan alucinantemente mala que bien merece una reseña. Se trata de El amo del calabozo (Ragewar / The Dungeonmaster), del año 1984. Un encantador pastiche ochentero que pretende mezclar el cine de espada y brujería con las computadoras, con resultados encantadoramente cutres.

Cuando pones una película y en los créditos del comienzo ves aparecer los nombres de hasta siete directores, te das cuenta de que la cosa promete. Los perpetradores del engendro son, por orden, Dave Allen, Charles Band, John Carl Buechler, Steven Ford, Peter Manoogian, Ted Nicolaou, y Rosemarie Turko. Realmente no hay mucho que decir de prácticamente ninguno de ellos. John Carl Buechler fue el responsable de la séptima entrega de la saga de terror Viernes 13, y de Steven Ford prácticamente lo único remarcable a comentar es que es hijo del ex-presidente Gerald Ford. De todos ellos, quizá el único que merece un enlace a la Wikipedia para profundizar en su figura es Dave Allen, considerado una de las leyendas del stop-motion. La película se presenta en el formato de historia compuesta de varios episodios distintos, y cada uno de los directores se encarga de dirigir uno de ellos, consiguiendo al ponerlos en conjunto un resultado más que irregular.

viernes, 4 de abril de 2014

El cortador de cesped.

A principios de los 90 el cyberpunk ya llevaba casi una década haciéndonos mirar con desconfianza a esa tecnología que, mientras tanto, no paraba de multiplicarse y evolucionar a nuestro alrededor, como si quisiera confirmar las inquietantes profecías de la ciencia ficción. Términos esotéricos, como "inteligencia artificial" o "realidad virtual" comenzaban a pasar del mundo de la fantasía a la vida real. Está última tecnología, que había empezado a desarrollarse a mediados de los 80, poco a poco comenzaba a estar disponible para el gran público. Recuerdo en aquella época un salón de videojuegos, en la céntrica Rambla de Barcelona, que instaló una de las primeras máquinas recreativas basadas en esta tecnología. Imagino que, para servir de reclamo, los propietarios del salón colocaron el equipo de forma que el jugador, equipado con los hoy ya archiconocidos casco y guantes, quedaba situado frente a un ventanal a la vista de los miles de transeúntes que paseaban por la turística arteria, a los cuales el jugador, absorto en su partida, parecía querer disparar con un arma imaginaria desde su posición de francotirador, estampa ciertamente estrafalaria que provocaba la risión de los viandantes, pero que ilustra el hecho de que una tecnología de laboratorio comenzaba a estar disponible para el gran público. En 1992, supuéstamente basada en una historia corta de Stephen King (pero tan remótamente que King demandó a la productora por usar fraudulentamente su nombre) dirigida por Brett Leonard y con Pierce Brosnan de protagonista, se estrena la primera  y seguramente también la mas emblemática de las películas inspiradas por esta nueva tecnología: El cortador de césped (The Lawnmower Man).


miércoles, 15 de enero de 2014

Sheena, reina de la jungla, la película.

Reconozcámoslo, el cine de superhéroes de los últimos años nos ha malacostumbrado. Hemos visto últimamente adaptaciones a la gran pantalla de esos personajes que forman parte de la infancia y la adolescencia de prácticamente todos nosotros muy dignas, de una gran calidad, que nos han hecho olvidar que durante muchos años el cine de superhéroes perteneció por derecho propio a la serie B. Los Batman de Christopher Nolan o Tim Burton, los X-Men de Bryan Singer o el Spiderman de Sam Raimi nos han acostumbrado a cuidadas producciones, con guiones interesantes, intérpretes solventes y espectaculares medios técnicos, y ya no recordamos tantas y tantas películas donde se notaba el cartón piedra, la capa del personaje le cubría como una manta sobre él mientras volaba, o se mantenía rígida por efecto de las varillas ocultas bajo ella, y en las peleas veías como el actor ya empezaba a caerse antes de recibir el puñetazo que debía tumbarle. En el altar de los grandes éxitos de los últimos tiempos hemos sacrificado al olvido joyas de la cutrez como la mítica versión nunca estrenada de Los Cuatro Fantásticos de Roger Corman (1994), el Capitán América de Albert Pyun (1991), la Supergirl de Jeannot Szwarc (1984) o la película que nos ocupa ahora: Sheena, reina de la jungla.


El personaje de Sheena fue creado por los legendarios autores de cómic Will Eisner y Jerry Iger para la editora Fiction House en 1938, y ya había sido adaptado a una serie de televisión en 1955, con Irish McCalla como protagonista (volvería a serlo de nuevo en 2000, interpretada por Gena Lee Nolin). A rasgos generales podríamos decir que se trata de una versión femenina de Tarzan. A principios de los 70 el productor Paul Aratow se propuso llevar al personaje a la gran pantalla. Aratow en su día había pensado en Raquel Welch para interpretar a la heroína, pero el proyecto se empantanó durante al menos diez años, hasta que finalmente la película se estrenó en 1984, dirigida por John Guillermin, y con Tanya Roberts prestando sus curvas para interpretar a la protagonista.

jueves, 2 de enero de 2014

El musical mas kitsch de la historia del cine: Xanadu.

¡Que grandes fueron los 80! Las hombreras, los estampados estridentes, los rizos, el pelo cardado y teñido de colores chillones, los calentadores de tobillos de aerobic, las Converse All Star... Esa década prodigiosa alumbró verdaderas maravillas de lo kitsch. Para muestra, un horror... esto... un botón. Quería decir para muestra, un botón.


Los puristas podrán decir que Xanadu no pertenece a los 80, pues fue estrenada en 1980, año que numerológicamente todavía pertenece a la década de los 70, pero lo cierto es que a nivel popular ese dígito suele asociarse a la década naciente. Además, uno de los protagonistas proclama durante la película que ya están en los 80, y si ellos mismos lo dicen... y es que, si hay una película que certifica el paso estético de los 70 a los 80, es esta. Cosa mas kitsch y empalagosa no he visto en la vida. Olivia Newton-John había saltado a la fama en 1978 al co-protagonizar, junto a John Travolta, el musical adolescente por excelencia de los 70, Grease, y Robert Greenwald intentó aprovechar el tirón dandole el papel protagonista en esta, cuanto menos, extravagante comedia musical.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Masters del Universo (la película).

Uno de los sellos identitarios de los 80 fue lo que podriamos llamar cine-halterofilia, las películas protagonizadas por tipos musculosos. A remolque de los éxitos cosechados por dos de los indiscutibles iconos de la década, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, muy pronto los cines se llenaron de películas donde el argumento era lo de menos, y lo realmente importante era poder mostrar a un tiarrón de musculatura bien definida corriendo sin camisa de un lado para otro, y posando para que el espectador pudiera admirar con detenimiento su físico trabajado en la sala de pesas. Naturalmente, las películas más recordadas son las protagonizadas por las dos estrellas ya citadas, pero no fueron los únicos en este género. Un secundario remarcable en esta panoplia de tipos musculosos fue el sueco Dolph Lundgren, un personaje de biografía realmente curiosa (entre otras cosas, obtuvo el título de ingeniero químico pagando sus estudios con el dinero que ganaba trabajando por las noches como portero de discoteca) que había adquirido una cierta popularidad tras interpretar al aspirante que disputaba el título mundial a Rocky en la cuarta película de la saga de boxeo protagonizada por Stallone (1985). Esto le allanó el camino para protagonizar en 1987, dirigido por Gary Goddard, una una de las películas mas psicotrónicas de la década (lo cual es decir mucho), la adaptación tardía a la gran pantalla de una exitosa serie de animación emitida entre 1983 y 1985, y basada en una franquicia de figuras de acción de la marca Mattel: Masters del Universo.

¡Dolph Lundgren tiene el poder!

miércoles, 31 de julio de 2013

Todos a cubierto, que llega el Sharknado.

Admitámoslo, hay películas de miedo que dan risa. Mucha risa. No es necesario, aunque sean cosas que ayuden a conseguir este efecto, que estén mal hechas, que los actores sobreactuen o se equivoquen, ni que haya fallos garrafales de continuidad, o se note el cartón piedra de los decorados y el peluche de los monstruos. La película puede estar rematada con una cierta dignidad, contener la suficiente dosis de situaciones de suspense y tensión, los suficientes sustos repentinos y las suficientes escenas de sangre manando a raudales que exigen los cánones del genero, y aun así provocar la risa cada vez que el monstruo de turno mate a alguien, sencillamente porque el planteamiento inicial es tan exagerado que se elimina el efecto de suspensión de la incredulidad, necesario para que cualquier película fantástica funcione, con lo cual todo se convierte en una farsa grotesca que arranca la sonrisa, e incluso la carcajada del espectador. Como muestra, un ejemplo.


Sharknado, el fenómeno viral del verano de 2013, una película realizada por encargo para el canal temático norteamericano Syfy por la productora de serie B The Asylum. Una película dirigida por prácticamente un completo desconocido hasta este verano, Anthony C Ferrante, y protagonizada por actores habituales de las teleseries, como Ian Ziering o John Heard, o de la comedia adolescente como Tara Reid o Cassie Scerbo, se estrenó directamente en tv el pasado 11 de julio, consiguiendo una audiencia de 1,37 millones de espectadores, pero sobre todo, causando un potente impacto en las redes sociales, lo que elevó la audiencia del segundo pase televisivo una semana más tarde, el 18 de julio, a 1,89 millones de espectadores. Pero ¿qué tiene esta película para generar tanta expectación? Bueno, básicamente que será difícil plantear algún día un argumento mas absurdo que el suyo.

domingo, 21 de julio de 2013

Barb Wire, la película.


A veces, casi siempre esas tardes de domingo espesas, el cuerpo te pide ver una película que sabes positivamente que es mala de solemnidad. Como la que nos ocupa aquí: con malas críticas, malos comentarios de los fans, reputación de película pésima pensada solo para aprovechar el tirón del mito erótico adolescente del momento, que encima desaprovecha la oportunidad... vamos, que lo tiene todo para pasar un rato divertido, con la condición de que no nos pongamos demasiado exigentes. Aquí hemos venido a ver muchos tiros, escotes generosos, y a reírnos de lo mala que es la película en general, y punto.

Barb Wire, la película.

Tras el enorme éxito del Batman de Tim Burton en 1989, Hollywood volvió los ojos al mundo del cómic, viendo un filón de oro pidiendo a gritos ser explotado. El Batman de Burton, además, marcó el patrón por el que debían de ser tratadas las historias de superhéroes a partir de entonces. Lejos de mesianismo del Superman de Richard Donner (1978) o del kitsch a ritmo de Queen del Flash Gordon de Mike Hodges (1980), los superhéroes a partir de ahora debían de ser personajes oscuros, atormentados, y por supuesto, mucho más violentos. Las productoras se lanzaron al mundo del cómic a buscar héroes oscuros que encajasen en ese patrón para llevar a la gran pantalla, mientras paralelamente las editoras de cómic revisitaban viejas series, adaptándolas a esta nueva moda. En 1996, David Hogan tomó a Barb Wire, la expeditiva caza-recompensas protagonista de una serie futurista creada por John Arcudi para la editorial Dark Horse, con la intención de convertirla en el vehículo que catapultase a Pamela Anderson, protagonista de la popular teleserie Los Vigilantes de la Playa, y mito erótico del momento, al estrellato definitivo, con un resultado lamentable.

viernes, 12 de abril de 2013

Despejen la carretera, que llegan los Blues Brothers.

En el panorama del humor norteamericano, existen dos hitos fundamentales: la revista satírica National Lampoon, junto con los programas de radio y montajes teatrales que inspiró, y el show televisivo Saturday Night Live. Ambos aparecen en la década de los 70, y serán la cantera de toda una generación de humoristas, que pronto darán el salto a la gran pantalla, así como de un nuevo estilo de humor mas salvaje y de sal mas gruesa, alejado del clásico show cómico familiar de humor mucho mas inocente que había dominado el panorama humorístico mayoritario hasta ese momento en los USA. Sera en Saturday Night Live donde John Belushi, humorista de Chicago formado en la escuela del National Lampoon, coincida con el cómico canadiense Dan Aykroyd, y ambos formen una exitosa pareja cómica. En este programa, con la idea de interpretar números musicales ocasionales, será donde creen en 1976 a los personajes mas recordados de su elenco, una pareja de músicos estrafalarios, vestidos a la moda de los 40, que versionaban clásicos del soul y el rhythm & blues: los Blues Brothers. En 1980 John Landis, que dos años antes ya habia llevado a la gran pantalla el humor salvaje de National Lampoon en la mítica Animal House (Desmadre a la Americana) llevara al cine las aventuras de la pareja de músicos en el clásico del humor cafre The Blues Brothers (Los Hermanos Caradura, Granujas a Todo Ritmo).



miércoles, 13 de marzo de 2013

El Señor de las Bestias

Un fenómeno curioso de principios de los 80 fue la moda de las películas de bárbaros. A remolque del éxito de la adaptación cinematográfica del famoso comic Conan el Barbaro, protagonizada por Schwarzenegger, hubo una autentica avalancha de películas de tipos musculosos, armados con espadones, vagando por paisajes deserticos en busca de alguna cabeza que cortar. Algunas bastante dignas, otras de lo más risible, en un punto intermedio entre ambos extremos se encontraría la película que nos ocupa hoy, El Señor de las Bestias, estrenada en 1982.


Bárbaro de los de cortar cabezas, pero amante de los animales, eso si.

El Señor de las Bestias (Beastmaster), también estrenada en algunos países latinoamericanos con el psicodélico título de Invasion Junk (O_o) es la clásica película de serie B sin demasiadas pretensiones. Adaptación bastante libre de la novela del mismo título de la escritora Andre Norton publicada en 1959, nos muestra las andanzas de un guerrero bárbaro, dotado del poder de comunicarse telepáticamente con los animales, en busca de venganza y de sus orígenes. 

jueves, 21 de febrero de 2013

La Fuga de Logan

Hoy traigo aquí otra de esas películas de culto, uno de los clásicos del género de la ciencia-ficción, representante de un grupo de películas que quizá podríamos llamar de serie B+, que vendrían a ser películas con mayores medios que una película serie B típica, pero sin por ello llegar a los presupuestos de una gran superproducción. Un fenómeno que podríamos situar en el espacio de tiempo comprendido entre los estrenos de 2001, Odisea del Espacio (1968) y La Guerra de las Galaxias (1977), periodo en que los grandes presupuestos rehuyeron el genero fantástico, pero aun así se hicieron algunas películas que no terminaban de encajar del todo en los parámetros de la serie B. La Fuga de Logan, adaptación de la novela homónima de William F. Nolan y George Clayton Johnson publicada en 1967, dirigida por Michael Anderson en 1976, fue una de ellas, probablemente la última.

El destino en la palma de tu mano. Literalmente.

martes, 29 de enero de 2013

Six String Samurai (alias Holocausto Samurai)

Mi buen amigo Dani, cuyo blog recomiendo encarecidamente (aunque se prodiga menos que yo, que ya es decir) ideó hace tiempo un "héroe" de ficción para hablar de según que títulos en español que se parecen al original lo que un huevo a una castaña: El imbécil que traduce los títulos de las películas. Este personaje bien podría ser el autor del título en español de la película que nos ocupa. Porque mira que traducir Six String Samurai como Holocausto Samurai, manda huevos. Imagino que "el guitarrista samurai", que sería lo mas parecido al título original, no daba bastante miedo, asi que le metemos la palabra holocausto, aunque sea con calzador, que mola mas. Total, ¿quién se va a dar cuenta? Si es una película de serie B...

Te corto la cabeza a ritmo de rock'n'roll. Oh yeah!

Six String Samurai es una película de 1998, dirigida por Lance Mungia. La clásica película de serie B, rodada con pocos medios y mucho sentido del humor. Una caricatura del género apocalíptico que tuvo una muy buena recepción en los circuitos alternativos, ganando los premios de mejor dirección y mejor película en el festival de Slamdance de 1998, la cual cosa no hizo que tuviese una gran acogida en las salas comerciales, como por otra parte suele ser habitual con este tipo de producciones. Estuvo poco tiempo en cartel en los Estados Unidos, y en la mayoría de paises se estrenó directamente en el mercado del vídeo doméstico.

jueves, 26 de julio de 2012

Hace un millon de años: Raquel Welch cazando dinosaurios en Tenerife.

Traigo aquí una pequeña ambrosía de la serie B: Hace Un Millón de Años. Una película de la Hammer de 1966, que en su día se convirtió en la película con mayor presupuesto de la productora británica. Un entretenido aunque bastante simplón pastiche de aventuras cavernícolas dirigido por Don Chaffey que hará las delicias de los espectadores que previamente tengan la precaución de aparcar su sentido común a un lado y prescindan de tratar de analizar el argumento. Se trata de disfrutar del espectáculo sin pararse a pensar en lo que se esta viendo. No intenten aplicarle la lógica, ni por supuesto, cualquier conocimiento real sobre paleontología.


En este poster está contenido el argumento íntegro de la película.

Tres son los elementos fundamentales de este pequeño clásico de culto para los fans de la Hammer. Por este orden:
1- El bikini estilo Los Picapiedras de Raquel Welch.
2- Los FX del mago del stop-motion, Ray Harryhausen.
3- Los espectaculares paisajes naturales de las Islas Canarias, donde fueron rodados los exteriores.
Y no hay más. Como ya he dicho antes, aquí lo que procede es prepararse un cartucho bien grande de palomitas de maíz, colocar los pies encima de la mesita del salón, poner el sentido común en stand-by, darle al play y a disfrutar. Ya pensaremos en la cantidad de burradas que hemos visto cuando acabe la película.

viernes, 22 de junio de 2012

El mono borracho en el ojo del tigre

Estaba repasando los artículos de este blog, y me he dado cuenta de que... caramba, ¿no tengo nada sobre cine de kung-fu? Hay que poner inmediatamente remedio a semejante descuido. Así que hablaré sobre todo un clásico del genero: El mono borracho en el ojo del tigre.


También conocida a veces con el titulo de El maestro borracho, una traducción mas exacta del titulo original cantonés Jui Kuen, esta película hongkonesa de 1978 dirigida por  Woo-ping Yuen marcó un antes y un después en el cine de artes marciales por varias razones. Aparte de ser la película que lanzó al estrellato a Jackie Chan, también incorporaba elementos humorísticos y rompía con la tradición del género al introducir a un antiheroe, un autentico pícaro como protagonista.