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domingo, 21 de mayo de 2017

Bandas de ficción que triunfaron en el mundo real


¿Crees que necesitas existir realmente para triunfar en la música? ¿Sí? ¿Estás seguro?


Hacía mucho tiempo que no escribía un artículo-lista, es decir, uno de esos post que enumeran, por orden cronológico o de presunta importancia a juicio del autor, una serie de obras o autores fundamentales de cualquier ámbito de la cultura popular. Primero que nada, porque son largos, farragosos, es bastante difícil de conseguir una cierta homogeneidad a lo largo de ellos, y bastante fácil de hacerlos aburridos para el lector. Y segundo, porque ya los hay a miles en la Red. Es cierto que tengo varios en este blog, pero siempre que puedo prefiero mejor comentar alguna obra en concreto. Pero bueno, recientemente ha ocurrido un acontecimiento (al que ya me referiré en el artículo aunque, viendo cual es el tema, si están al punto de la actualidad musical imagino que ya adivinan de que se trata) que me ha hecho reflexionar sobre el tema de las bandas virtuales y de ficción. Es decir, de esos grupos musicales que, en un principio, aunque hay excepciones, nacieron en el contexto narrativo de una serie o película, pero que acabaron sobrepasando a su contenedor original y se constituyeron en productos culturales por derecho propio. Bandas que tocaron temas que aún hoy día a veces escuchamos en programas radiofónicos dedicados a los clásicos, o como música de fondo en comerciales o películas, y que quizá estamos lejos de sospechar que nacieron en el contexto de un programa de televisión. Así que ahora propongo que se relajen, tomen sus auriculares si lo creen necesario, y hagamos un viaje en el tiempo a través de varias décadas para conocer algunas notables bandas que iniciaron su andadura como simples personajes de ficción.
 
Todo comienza la primavera de 1958...

jueves, 29 de diciembre de 2016

El blues de la reserva. Magia y rock'n'roll

Probablemente uno de los términos más prostituidos de la historia de la literatura sea el de realismo mágico. Estrictamente hablando, se trataría de aquel subgénero de la literatura fantástica en el que los elementos mágicos o sobrenaturales se integran en la historia sin acaparar el protagonismo, sino manteniéndose en un segundo plano. Como resultado, la trama acostumbra a ser bastante mundana, pero aún así, la magia forma parte fundamental de ella, aunque los personajes normalmente no le dan importancia. Es algo que forma parte de su mundo, y es el lector/espectador el que debe apreciar lo extraordinario del hecho de que, por ejemplo, el protagonista converse habitualmente con el fantasma de algún antepasado y le pida consejo sobre asuntos cotidianos.

A este subgénero fantástico pertenecen grandes clásicos de la literatura universal. Pero son precisamente esos clásicos lo que le dan al término ese aire de comodín ligeramente mercenario. Terry Pratchett decía que realismo mágico solo es una forma elegante de decir literatura fantástica. Es cierto que, mientras que el término literatura fantástica nos hace pensar de inmediato en un género juvenil y ligado al pulp, realismo mágico nos hace pensar en grandes nombres de la literatura, gente como Garcia Marquez o Borges, a los que jamás osaríamos asociar con algo tan comercial e inmaduro como el género fantástico. Una simple cuestión de prejuicios, a fin de cuentas, que no  hace que el realismo mágico deje de ser tan fantasioso como cualquier novela de la saga de Harry Potter.

Pero el realismo mágico también es objeto de prejuicios propios. El más común de ellos queda ejemplarizado en otra frase, esta vez del autor Gene Wolf: el realismo mágico es fantasía escrita en español. Básicamente se da por sentado que, con alguna honrosa excepción, se trata de un género casi exclusivamente latinoamericano. Es por ello que hoy quiero traer un ejemplo de realismo mágico escrito al norte del Río Grande. Aunque algunos me dirán, no sin algo de razón, que hago trampa. Y es que Sherman Alexie, efectivamente, es ciudadano estadounidense, pero no es un gringo, sino un indígena norteamericano. Y quizá por ello, en nuestro imaginario lo percibimos más cerca de la cultura mestiza de Latinoamérica que de la de la Norteamérica anglosajona. Esto, obviamente, no deja de ser otro prejuicio. La obra que traigo aquí, Blues de la Reserva, publicada en 1995, y ganadora en 1996 de uno de los American Book Award, narra las aventuras de un grupo de indígenas norteamericanos que deciden formar su propia banda de rock y lanzarse a la carretera en busca de la fama.


viernes, 4 de abril de 2014

El cortador de cesped.

A principios de los 90 el cyberpunk ya llevaba casi una década haciéndonos mirar con desconfianza a esa tecnología que, mientras tanto, no paraba de multiplicarse y evolucionar a nuestro alrededor, como si quisiera confirmar las inquietantes profecías de la ciencia ficción. Términos esotéricos, como "inteligencia artificial" o "realidad virtual" comenzaban a pasar del mundo de la fantasía a la vida real. Está última tecnología, que había empezado a desarrollarse a mediados de los 80, poco a poco comenzaba a estar disponible para el gran público. Recuerdo en aquella época un salón de videojuegos, en la céntrica Rambla de Barcelona, que instaló una de las primeras máquinas recreativas basadas en esta tecnología. Imagino que, para servir de reclamo, los propietarios del salón colocaron el equipo de forma que el jugador, equipado con los hoy ya archiconocidos casco y guantes, quedaba situado frente a un ventanal a la vista de los miles de transeúntes que paseaban por la turística arteria, a los cuales el jugador, absorto en su partida, parecía querer disparar con un arma imaginaria desde su posición de francotirador, estampa ciertamente estrafalaria que provocaba la risión de los viandantes, pero que ilustra el hecho de que una tecnología de laboratorio comenzaba a estar disponible para el gran público. En 1992, supuéstamente basada en una historia corta de Stephen King (pero tan remótamente que King demandó a la productora por usar fraudulentamente su nombre) dirigida por Brett Leonard y con Pierce Brosnan de protagonista, se estrena la primera  y seguramente también la mas emblemática de las películas inspiradas por esta nueva tecnología: El cortador de césped (The Lawnmower Man).


domingo, 21 de julio de 2013

Barb Wire, la película.


A veces, casi siempre esas tardes de domingo espesas, el cuerpo te pide ver una película que sabes positivamente que es mala de solemnidad. Como la que nos ocupa aquí: con malas críticas, malos comentarios de los fans, reputación de película pésima pensada solo para aprovechar el tirón del mito erótico adolescente del momento, que encima desaprovecha la oportunidad... vamos, que lo tiene todo para pasar un rato divertido, con la condición de que no nos pongamos demasiado exigentes. Aquí hemos venido a ver muchos tiros, escotes generosos, y a reírnos de lo mala que es la película en general, y punto.

Barb Wire, la película.

Tras el enorme éxito del Batman de Tim Burton en 1989, Hollywood volvió los ojos al mundo del cómic, viendo un filón de oro pidiendo a gritos ser explotado. El Batman de Burton, además, marcó el patrón por el que debían de ser tratadas las historias de superhéroes a partir de entonces. Lejos de mesianismo del Superman de Richard Donner (1978) o del kitsch a ritmo de Queen del Flash Gordon de Mike Hodges (1980), los superhéroes a partir de ahora debían de ser personajes oscuros, atormentados, y por supuesto, mucho más violentos. Las productoras se lanzaron al mundo del cómic a buscar héroes oscuros que encajasen en ese patrón para llevar a la gran pantalla, mientras paralelamente las editoras de cómic revisitaban viejas series, adaptándolas a esta nueva moda. En 1996, David Hogan tomó a Barb Wire, la expeditiva caza-recompensas protagonista de una serie futurista creada por John Arcudi para la editorial Dark Horse, con la intención de convertirla en el vehículo que catapultase a Pamela Anderson, protagonista de la popular teleserie Los Vigilantes de la Playa, y mito erótico del momento, al estrellato definitivo, con un resultado lamentable.

miércoles, 5 de junio de 2013

Aeon Flux, la serie.

Si hay un ejemplo claro de eso que llaman morir de éxito, es la cadena televisiva MTV.  Los que solo hayan conocido la MTV de los últimos años difícilmente podrán juzgar lo profundo de su decadencia, pero aquellos que un día conocimos su gloria pasada nos repugna verla convertida en la basura que es ahora. Es como ver a un zombie recién salido de su tumba, arrastrando por el suelo los andrajos de lo que en otro tiempo fueron sus mejores galas, creyendo que todavía es aquel galán bien plantado de antaño, al que enterraron hace ya largo tiempo. Así la MTV arrastra su logo y su historia por las parrillas televisivas actuales, repleta su programación de reallity shows insulsos, programas a cual más aburrido, y lo que es más sangrante, sin apenas espacio para la música, que además, cuando aparece, es de un comercialismo de lo mas simplón. Nada de asumir riesgos. Nada de presentar bandas desconocidas. Ningún espacio para programas de estética o temática atrevida. Solo pura telebasura. Que diferencia con aquella cadena que allá por los ya lejanos 80 y los 90 era sinónimo de innovación y apuesta por el riesgo. Donde no solo forjaron su leyenda los grandes nombres de la escena musical de los 90, sino que también había sitio para las series mas rompedoras y underground. Hoy hablare de una de ellas, Aeon Flux.


martes, 29 de enero de 2013

Six String Samurai (alias Holocausto Samurai)

Mi buen amigo Dani, cuyo blog recomiendo encarecidamente (aunque se prodiga menos que yo, que ya es decir) ideó hace tiempo un "héroe" de ficción para hablar de según que títulos en español que se parecen al original lo que un huevo a una castaña: El imbécil que traduce los títulos de las películas. Este personaje bien podría ser el autor del título en español de la película que nos ocupa. Porque mira que traducir Six String Samurai como Holocausto Samurai, manda huevos. Imagino que "el guitarrista samurai", que sería lo mas parecido al título original, no daba bastante miedo, asi que le metemos la palabra holocausto, aunque sea con calzador, que mola mas. Total, ¿quién se va a dar cuenta? Si es una película de serie B...

Te corto la cabeza a ritmo de rock'n'roll. Oh yeah!

Six String Samurai es una película de 1998, dirigida por Lance Mungia. La clásica película de serie B, rodada con pocos medios y mucho sentido del humor. Una caricatura del género apocalíptico que tuvo una muy buena recepción en los circuitos alternativos, ganando los premios de mejor dirección y mejor película en el festival de Slamdance de 1998, la cual cosa no hizo que tuviese una gran acogida en las salas comerciales, como por otra parte suele ser habitual con este tipo de producciones. Estuvo poco tiempo en cartel en los Estados Unidos, y en la mayoría de paises se estrenó directamente en el mercado del vídeo doméstico.

jueves, 21 de julio de 2011

Nadia y el misterio de la piedra azul.

Como hace tiempo que no escribo nada sobre anime japonés, y aprovechando que estamos en verano, quisiera proponerles un plato refrescante apropiado para la estación. Veamos... ¿qué les parece si tomamos como ingrediente principal la historia de amores y desamores de una pareja de adolescentes con las hormonas revolucionadas, lo mezclamos con los personajes creados por el inmortal Jules Verne, con la leyenda de la Atlántida y con una conspiración para dominar el mundo, lo salpimentamos con unas gotas de steampunk, y encargamos a Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion) que cocine el guiso, sobre un diseño de personajes de Hayao Miyazaki (La Princesa Mononoke, El Viaje de Chihiro...) a fuego muy lento, durante 39 capítulos? El resultado que obtendremos es este:


Si el bueno de Julio Verne levantara la cabeza...

Fushigi no Uni no Nadia, titulada en español Nadia, el secreto de la Piedra Azul, aunque una traducción mas exacta del título original sería Nadia de los mares misteriosos, serie de 1990 ganadora del Anime Grand Prix de la revista japonesa especializada Animage, es otro de esos clásicos desconocidos para el gran público español. Una serie pletórica de acción, tragedia, toques de humor y un romanticismo no exento de cierto punto de erotismo naïf, que pasó con mas pena que gloria por nuestras pantallas de televisión, en gran parte debido al lamentable tratamiento que dieron a esta serie los propietarios de sus derechos de emisión para España.

lunes, 30 de mayo de 2011

La Materia Oscura: fantasía... y herejía.

Recientemente, un amigo colgó en su "muro" de Facebook un enlace a un video en Youtube de un fragmento de una entrevista en la que el escritor Phillip Pullman decía unas cuantas verdades sobre la libertad de expresión, aprovechando la presentación de su último libro. Si a alguien le interesa escucharla aquí está:


No hablaré aquí de ese libro, que aun no he podido leer, pero que todo parece indicar que será interesante, sino de la obra que puede decirse que hizo famoso al citado autor, y quizá también su obra mas polémica, la trilogía La Materia Oscura, una saga de fantasía enfocada principalmente al público adolescente, ganadora del premio Carnegie Medal de literatura infantil, y ampliamente reconocida por los aficionados al género fantástico.

Los tres títulos que forman la Trilogía de La Materia Oscura.


En La Materia Oscura, Pullman imagina un multiverso por el que se mueven los protagonistas, seres de una dimensión paralela que habrían visitado nuestro mundo en el pasado remoto, dando origen a nuestros mitos y leyendas. Hasta aquí, nada que no sea un clásico de la ciencia-ficción, o hasta de las teorías de la conspiración: los tópicos dioses extraterrestres. ¿Cual es la diferencia fundamental que convierte esta serie en polémica? Que mientras lo habitual en estos casos es convertir en alienígenas a dioses de mitologías extintas, como los dioses griegos, egipcios o de la América precolombina, Pullman usa nuestra propia mitología religiosa occidental. Los alienígenas divinizados no son aquí Zeus, Osiris o Quetzalcoatl, sino nuestros propios ángeles, arcángeles, diablos y hasta el mismo Dios.

sábado, 1 de mayo de 2010

La ciencia ficción distópica (Parte II, 1960-2010)


Ilustración: vista imaginaria de la ciudad de Atlantis, quizá la primera utopía de la literatura.

Bueno, ha tardado un poco, pero al final aqui esta la segunda entrega de este repaso a la ciencia ficción distópica, a esas tiranías imaginarias del futuro, abarcando el periodo desde la decada de los 60 hasta nuestros días. Pasen y disfruten, o mejor dicho, pasen y teman al futuro que nos aguarda.

viernes, 19 de febrero de 2010

Vampirella (la película)

Hay momentos en la vida en el que uno siente la irreprimible tentación de meterse entre frontal y occipucio una película cuyo efecto sobre la propia salud solo es comparable a una puñalada en el hipotálamo. Auténticos despropósitos que te hacen pensar que hay directores que deberían ser encausados por crímenes contra la humanidad. Como por ejemplo esto:

Vampirella, mítico personaje de comic, famoso por ser la superheroina que más chicha enseñaba en esos tebeos de los 70 y los 80, es destrozada en esta esperpéntica producción del rey de la serie B, Roger Corman, dirigida por Jim Wynorski, en 1996. Una película tan cutre que hace que Xanadu a su lado parezca Ciudadano Kane.Antes que seguir, he de deciros que no me he equivocado cuando he puesto 1996. Si, ya sé que parece que sea de 1969, pero no. Esta bien escrito, os lo juro.


Sinopsis:

Nos encontramos en el planeta Drakulon (original el nombre, no me lo negareis) hace treinta siglos. En este planeta se ve que por los ríos corre una especie de sucedáneo de la sangre, del que se alimentan sus habitantes, todos ellos vampiros, pero pacíficos. Pero un delincuente malísimo, llamado, seguro que no lo adivinaríais nunca, Vlad, prefiere chupar la sangre de la yugular de sus conciudadanos. En el momento en que va a ser juzgado, sus amiguitos se presentan en el juicio y se cargan a todo el tribunal, presidido por el padre de la protagonista (Talisa Soto), y se dan el piro en una nave espacial que les lleva a la Tierra, hace 30 siglos.

jueves, 11 de febrero de 2010

Kevin Spencer

Cuidado con estos, que son peligrosos



Sin duda, algún día los aficionados españoles al arte de la animación deberíamos plantearnos el costear un monumento a los responsables de la citada área de la televisión autonómica de Catalunya, TV3, por su labor de difusión del género. No contentos con exponer los cerebros del público juvenil a ambrosías como Dr. Slump, Bobobo o Sinchan, TV3 también ha trabajado el sector de la animación adulta. Así, mientras el grueso del publico español descubría gracias al estreno en cines del largometraje y posterior emisión de la serie televisiva South Park, que hay vida mas allá de los Simpson, los habituales de las madrugadas de este canal ya explorábamos la siguiente etapa de esta ruta, la incalificable serie Kevin Spencer.

martes, 26 de enero de 2010

La ciencia ficción apocaliptica.

Foto: ruinas del Gembaku Dome, declaradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en la “zona 0″ de Hiroshima.

El día 6 de agosto de 1945 se produjo uno de esos acontecimientos que, como dice el tópico, cambiaría para siempre la historia de la Humanidad. Ese día la ciudad japonesa de Hiroshima fue arrasada por la primera arma nuclear usada en un conflicto bélico de la historia. Las escenas de devastación absoluta dejadas por aquel crimen de guerra que quedo impune impresionan aun hoy, mas de 60 años después, y dejaron una honda huella que inevitablemente influiría en todas las esferas del arte y la creatividad humanas. Con ellas nacería un nuevo subgénero en la ciencia ficción, dedicado a especular sobre los nuevos horizontes de destrucción que la ciencia dejaba al descubierto: el genero post-apocalíptico, comúnmente conocido como las historias del “día después”. Porque, aunque hay algunas de estas historias en la que la catástrofe tiene causas naturales, o en que los culpables son extraterrestres, son excepciones a la norma de que la guerra total entre superpotencias causara inevitablemente el derrumbe de la civilización.
creo obligado advertir que este articulito contiene unos cuantos spoilers de no te menees. Aunque casi todos se refieren a clásicos que todos hemos visto/leído (o deberíamos haber visto/leído) mas de una vez.